jueves, 30 de mayo de 2019

Romance en la Pizzería

Sábado 19 de junio

Peralta: Torrecita.
Miss Valery: ¡No me digas así! ✊
Peralta: Jaja. ¿Por qué?
Miss Valery: Porque mi apellido es Torres y si me dices Torrecita siento que me estás diciendo pendejita o algo así.
Peralta: Jajaja. No mames.
Te digo Torrecita porque estás peque.
Miss Valery: Sí mamo... y rico. :P
Peralta: Ya sé. Jajaja.
Ahorita que me acuerdo...
Todavía me duele tu chistesito.
Miss Valery: ¿Cuál?
😳
¡Ahh! La mordida. Jaja.
Peralta: Donde me mordiste tengo un moretón.
Miss Valery: Jajajajaja
Peralta: Ajajá.
Qué risa, ¿No?
Miss Valery: Me da risa
porque apenas te mordí.
O sea, no fue muy duro.
Peralta: ¡Huy! No sabes la risa que me da tu chiste. Ja-já.
Miss Valery: Jajajaja.
Eres la amargura en persona.
Peralta: ¡Casi me arrancas la chichi!
Miss Valery: Jajaja...
No inventes.
Peralta: Ya vas a ver donde te agarre.
Miss Valery: No, tranquilo.
Tú sí dejas moretones.
Peralta: Y no va a ser mordida.
Te voy a azotar el trasero hasta que se te ponga al rojo vivo y me pidas perdón.
Miss Valery: ¡OMG! ¡Quiero! Jajaja.
Peralta: Oye, ya en serio. Vamos a ver Toy Story.
Te invito.
Miss Valery: ¿Hoy? Va a estar hasta el moco.
Peralta: No importa. Pateo chamaquitos y consigo buenos lugares.
Miss Valery: Jajaja.
Que agresivo.
¿Estará buena?
Peralta: Pues no sé.
Miss Valery: A ver. Deja le pregunto a mis contactos.
Peralta: Ok.
¿Y? ¿Qué te dijeron?
Miss Valery: Espera.
Peralta: Hey.
Hey.
Hey.
Hey.
Hey.
Hey.
Miss Valery: ¡Que desesperado eres!
Peralta: Ya me conoces.
¿Qué te dijeron?
Miss Valery: No la han visto, pero dicen que ha de estar buena.
Peralta: ¿Entonces?
Miss Valery: Pues no sé. Tú dime.
Peralta: Vamos a la de las 9:30.
A las 9:00 paso por ti.
Miss Valery: Ok. Me meto a bañar ya. ¡Chau!
Peralta: Pon la cámara mientras te bañas.
Miss Valery: Jajaja. No seas pervertido.
Ya. ¡Chau!


Domingo 20 de junio

Peralta: Torrecita...
¿Qué haces?
¡Hey!
¿Qué haces?
¿Qué haces?
¡Oyeeee!
Miss Valery: No me digas Torrecita.
Estaba fumando.
Peralta: ¡Ya deja de fumar!
La marihuana te va a comer el coco y vas a terminar más loca de lo que ya estás.
Miss Valery: Y tú deja de ser tan necio. Jaja.
¿Qué onda? ¿Cómo amaneciste hoy?
Peralta: Todo madreado.
Y lo peor... me despertaron temprano para ir al súper.
Miss Valery: Odio ir al súper.
Peralta: Ya sé, pero no me queda de otra.
¿Tú qué onda?
Miss Valery: Fui a patinar.
Peralta: Vi que Moi no abrió la pizzería.
Ya hablé con él.
Miss Valery: ¡Sí! Gracias a Dios no abrió, si no me hubiera quedado dormida en la cocina.
¡Cómo que hablaste con él!
Peralta: ¿Dormida? Pues qué hiciste anoche. Jajaja.
Miss Valery: Jajaja. Tonto.
Peralta: ¿Y ahorita qué haces?
Miss Valery: Nada. Bueno... pendejeando. Tipo yo pendejeo
tú pendejeas
él pendejea
ellos pendejean
nosotros pendejeamos
ustedes pendejean...
Peralta: Jajaja.
Estás mal de la cabeza, me cae.
Miss Valery: Jajaja.
Peralta: Pon más fotos.
Miss Valery: O sea... tengo como 80 mil fotos.
Nunca voy a acabar. Jajaja.
Peralta: A ver, pon una donde te veas coqueta.
Miss Valery: Jajaja.
Define que es ser coqueta.
Peralta: Ay, no sé. Pon una donde salgas más guapa de lo que eres.
Miss Valery: Checa mi Face.
Ahí tengo muchas.
Peralta: Nel. No tengo Face.
Yo sí tengo cosas que hacer.
Jajaja.
Miss Valery: Ñame.
Peralta: ¿Qué es Ñame?
Miss Valery: Ñame chingaste.
Jajajaja.
Peralta: Jajaja.
Miss Valery: Yo también tengo cosas que hacer.
Pero no por eso dejaré de socializar.
Peralta: Jajaja.
Ya pues, perdón por el comentario.
No se me da mucho esto de la tecnología.
Es más, eres como la quinta persona que tengo en el MSN.
Miss Valery: En esa tenía el cabello cortito.
Peralta: ¡Que guapa!
¿Por qué no te lo dejas así?
Miss Valery: Porque los cambios de look los hago por estado de ánimo.
Por ahora lo prefiero largo.
Peralta: Deberías dejártelo corto.
Se te ve poca madre.
Miss Valery: Mira mi cara en esta foto.
Peralta: A la madre.
Demasiada fiesta ¿Eh?
Miss Valery: Jajajaja.
¡LSD, baby!.
Peralta: Oye. No deberías meterte tanta pendejada.
Dime algo. ¿Cuándo te quedarás conmigo toda la noche?
Miss Valery: Hmmm...
Es difícil por la universidad.
Peralta: ¿Qué tal el fin de semana que viene?
Miss Valery: La próxima semana trabajaré el sábado :@
Y a como es tu hermanito.
Peralta: ¿A qué hora sales?
Miss Valery: Como a las 11 o 12...
A veces más tarde.
Peralta: Está cabrón.
Miss Valery: Ya sé.
Peralta: ¿Y entre semana?
Miss Valery: Menos. Entro muy temprano a la universidad.
Peralta: Pues a ver cuando podemos perdernos tú y yo.
Miss Valery: ¿Perdernos?
Peralta: Sí. Perdernos.
Miss Valery: Es que yo me pierdo de diferentes maneras.
Recuérdalo.
Peralta: Jajaja. Relájate.
Yo no hago pendejadas.
Mejor salimos a algún antrillo y tomamos algo.
Miss Valery: ¡A beber mierda y media!
Jajaja.
Peralta: Que sútil eres.
Miss Valery: Yo me como un aceite y tú bebes.
Peralta: Ni madres.
Nada de sandeces.
De beber lo que quieras.
Miss Valery: ¡Jagermeister!
Con vodka y boost.
Peralta: Tú y yo nada mas.
Miss Valery: ¿Y por qué tú y yo nada mas?
Peralta: Por que sí.
Por que quiero.
Por que me gustas.
Miss Valery: ¿Y por qué te gusto?
Peralta: No sé.
Me pones nervioso.
Miss Valery: ¿Nervioso?
Peralta: Sí.
Miss Valery: ¿A poco te gusto mucho?
Peralta: Demasiado.
Miss Valery: Oye y de qué hablaste con tu hermano.
Peralta: ¿Por qué cambias la plática?
Miss Valery: Me interesa saber.
Peralta: Le pregunté por qué no había abierto el restaurante.
Me dijo que tenía un compromiso y pues ya.
Nada más eso.
Miss Valery: Hmmm... Ok.
¿Y desde cuándo te gusto?
Jajaja.
Peralta: Jajaja.
¿Por qué haces ese tipo de preguntas?
Miss Valery: Porque sí.
Porque quiero.
Yo pregunto. Tú contestas.
Peralta: Ah. Bueno.
¿Qué más quieres saber?
Miss Valery: Primero contesta lo que te acabo de preguntar.
Peralta: ¿Qué? ¿Desde cuándo me gustas?
Miss Valery: Ajá.
Peralta: Vamos a hacer una cosa.
Yo te contesto tres preguntas y tú me contestas tres a mí.
Pero tienes que ser sincera. ¿Va?
Miss Valery: ¡Va!
Peralta: Ok.
Me gustas desde el primer día que te vi.
Eres guapa y llamas mucho la atención.
Ya. Segunda pregunta.
Miss Valery: ¿Y por qué hasta hace poco me pediste mi número y me invitaste a salir?
Peralta: Antes no tuve oportunidad. Ese día nos quedamos solos.
Miss Valery: ¿Qué piensas de lo que pasó esa noche que salimos?
Peralta: Me la pasé muuuy bien.
La verdad es que estás tan buena como lo imaginé y cojes como una diosa.
Jajajaja.
Miss Valery: Jajaja. ¡Que pena!
Peralta: Jajaja.
Ahora me toca preguntar.
Miss Valery: Ok.
Peralta: ¿Es un gustito, te gusto o te tiembla?
Miss Valery: ¿Cómo que me tiembla?
No entendí.
¿El calzón?
Peralta: Sí, el calzón.
Miss Valery: Jajajaja.
La segunda opción es la correcta.
Me gustas mucho.
Peralta: Ok.
Otra pregunta:
¿Esperas a que aparezca por la pizzería o ni en cuenta?
Miss Valery: Todo el tiempo espero que aparezcas por ahí. :(
Peralta: Bien.
Finalmente:
¿Qué piensas de mí?
Miss Valery: Hmmm.
Pues casi no te conozco, pero siento que eres del tipo de personas que todo le vale madres, te sientes bien con lo que haces y no te importa lo que piensen y digan los demás... todas esas cosas me gustan.
Peralta: Ahora que recuerdo.
Se suponía que no me ibas a besar delante de la gente.
Y esa noche casi te tuve que despegar de mí con WD40.
¡Lo que hace el alcohol!
Jajajaja.
Miss Valery: Jajajaja.
El alcohol no tiene nada que ver.
Si lo hice es porque tenía tiempo queriendo besarte.
Peralta: ¿Desde cuándo?
Miss Valery: Hmmm.
Desde antes.
Peralta: ¿Qué tan antes?
Miss Valery: Antes.
Mucho antes, carajo.
¡Yaaa!
Jajaja.
Peralta: ¿Cuánto tiempo?
¿Desde que me viste?
Miss Valery: ¡Ya, verga!
Sí. Desde que te ví.
🙈
Peralta: ¡Heeey!
Te voy a lavar esa rica boca que tienes.
Miss Valery: ¿Ah, sí? ¿Con qué me vas a lavar?
Peralta: Con la mía.
Jajajaja.
Miss Valery: Ok. Así, sí.
Peralta: ¿A qué hora sales del restaurante mañana?
Miss Valery: Se supone que a las 11 de la noche, pero siempre cerramos como a las 3 de la mañana.
Peralta: ¿En serio?
Miss Valery: Sí. Tu hermano además de acosarme, me negrea.
Peralta: Jajajaja.
Eso del acoso debe ser de familia.
Oye. Anoche olvidé preguntar qué te pasó en la rodilla.
Miss Valery: Me lastimé en el Deportivo.
Y luego casi me violan de regreso al depa. 😰
Peralta: Si quieres te doy un masaje. Jeje.
Miss Valery: ¿Ya vas a empezar con las mañosidades?
Peralta: Jajaja.
Todavía que ofrezco mis servicios de buena fe. Jaja.
Miss Valery: Jajaja.
¿Tienes otras intenciones conmigo?
Peralta: ¡Que cosas preguntas!
Jajajaja.
Miss Valery: Contesta sinceramente.
Peralta: ¿Tú qué crees?
Miss Valery: Es mejor no creer y solo preguntar.
Peralta: Bueno, no lo dije por eso exactamente, pero me gustas mucho y por lógica te tengo muchas ganas.
Miss Valery: Una cosa lleva a la otra... ¿No?
Jajajaja.
Peralta: ¿No será que tú eres la que tiene otras intenciones conmigo?
Miss Valery: Cuando tuve la intención lo hice.
¿A poco no?
Peralta: Eso sí.
No pensé que fueras tan atrevida.
Miss Valery: Ahí está.
Ya me vas conociendo.
Peralta: Pero entonces...
¿Tú siempre tienes ganas?
Miss Valery: ¿Siempre? No sé.
Me dan ganas como a todo el mundo, creo.
Peralta: Pero te estoy preguntando si te dan ganas conmigo.
Miss Valery: Jajaja.
Sí, muchas.
Peralta: Pues estamos en las mismas.
Miss Valery: ¿Cómo?
Peralta: Que tú también te me antojas mucho.
De eso estoy hablando.
Miss Valery: Eso parece. :)
Peralta: Están pasando desmadrugados.
Que programa tan más estúpido.
Miss Valery: No veo tele. No quiero que se me pegue lo idiota.
Peralta: Bueno, niña.
Ya a dormir.
Mañana va a ser un pedo la levantada.
Miss Valery: Ok.
¿Vas mañana al restaurante?
Peralta: No creo.
Pero en la semana me daré una vuelta por allá.
Miss Valery: Ok. A ver si te veo aunque sea de lejos.
Con eso de que no me quieres hablar cuando está tu hermano.
Jajaja.
Peralta: Jajaja.
Mañana le comentas que salimos.
Miss Valery: Claro que no.
Se va a enojar conmigo.
Peralta: No se enoja.
Pero bueno. Ahora sí. Ya me voy a dormir.
Te mando un besazo.
Miss Valery: Y yo otro grande a ti.
Peralta: Bye.
Miss Valery: ¡Chau!


Lunes 21 de junio

Peralta: Siempre te conectas a esta hora ¿Verdad?
Miss Valery: Jajaja. Sí.
Paso todo el día en la universidad y en el restaurante.
Apenas ahora puedo checar internet.
Pero a esta hora ya no queda mucha gente acá.
Peralta: No pues sí.
Ya es bien tarde.
Miss Valery: Oye. ¿Qué crees?
Moi me preguntó que si de qué habíamos estado platicando y le dije que pura pendejada y luego me preguntó qué hice el fin de semana y le dije que salí contigo y se molestó mucho.
Luego, como tenía frío, me decía llámale a mi hermano para que venga a abrazarte y me enojé y le pregunté si estaba molesto porque contigo sí salí y con él no y se puso digno y dijo que no, que cada quien su vida.
Y cuando llegaste me decía Vale, ya llegó mi hermano, no lo vas a ir a saludar? Y yo así de ah, orale.
Peralta: Jajajaja. Puras pendejadas.
Se me hace raro.
Parece niño.
Miss Valery: ¡Ya sé!
Ojalá ya deje de acosarme.
Peralta: Jajaja.
La verdad es que creo que no lo hace en serio. Está jugando.
Logicamente que si te dejas, te coge.
Jajajaja.
Miss Valery: Obviamente.
Pero como desde el principio no me dejé, pues se molestó.
Peralta: Hmmm. Pues sabe.
Bueno, y qué más me cuentas.
Miss Valery: Hice la estupidez de irme en short de licra al Deportivo.
Peralta: ¿Por?
Miss Valery: Está muy cortito.
No lo vuelvo a hacer.
Pinches hombres.
Son unos cerdos.
Peralta: Jajaja.
¿Cuándo te lo vuelves a poner para verte?
Miss Valery: Cuando salgamos me pongo uno normal que es para salir.
Peralta: ¿Y cuándo nos vamos a besuquear como Dios manda?
Miss Valery: No sé.
Confieso que hoy moría por besarte.
Peralta: Yo igual te traigo muchas ganas.
Miss Valery: Eso me gusta.
Peralta: Estoy esperando el partido de la selección.
Si pierden te fajo de puro coraje.
Miss Valery: ¿Y si ganan?
Peralta: Te cojo.
Miss Valery: ¡Perfecto!
Jajajaja.
Peralta: ¿Qué prefieres?
¿Que pierdan o que ganen?
Miss Valery: ¿Y si empatan?
Peralta: Te cojo 3 veces.
Miss Valery: ¡Que empaten!
¡Que empaten!
Jajajaja.
Peralta: Tú me quieres exprimir. ¿Verdad?
Miss Valery: Hmmm...
Mejor lo vas descubriendo poco a poco.
Nada mas que no te espantes. ¿Ok?
Peralta: No te preocupes.
No me espanta nada.
Miss Valery: Me gusta gustarte.
Peralta: A mí igual.
¿Cuándo te vas a Veracruz?
Miss Valery: El 12 de julio.
Peralta: ¿Dónde te quedas allá?
Miss Valery: Con mis papás.
Peralta: Hazme un favor. Cuando estés allá no te metas pendejadas.
Miss Valery: ¿Cómo crees que me voy a meter algo con mi mamá ahí?
Peralta: Te conozco.
Miss Valery: Para todo hay mañas. Ya sé.
Pero esta vez no.
Va a estar una prima con nosotros y ella no se mete nada.
Peralta: Y tu prima cómo está? ¿Está buena como tú?
Miss Valery: ¿Cómo me preguntas eso?
¿Eres tonto o qué?
Jajajaja.
Peralta: Jajajaja.
¿Qué tiene de malo?
Miss Valery: Pues no sé.
No creo que tenga nada de bueno andar preguntado esas cosas.
Es mi prima.
No la veo de esa manera.
Peralta: Tú debes saber si está guapa.
Miss Valery: Pues... se operó la nariz.
Peralta: Entonces ha de estar fea.
Jajaja.
Miss Valery: Depende del gusto de cada quien.
Peralta: ¿Qué haces?
¿Por qué tardas en contestar?
Miss Valery: Ando pendejeando, cerdo.
Jajaja.
Peralta: ¿Con quién pendejeas a parte de mí?
Miss Valery: Me estoy haciendo pipí, pero me da hueva ir porque me duelen las piernas.
Necesito un hombre que me consienta.
No uno que se quiera coger a mis primas.
Peralta: Vente a dormir conmigo.
Miss Valery: Si no vivieras tan lejos.
Peralta: Que buena foto pusiste.
Suéltate el pelo y ponte mini falda. Te vas a ver 5000000 veces más buena.
Miss Valery: ¿Crees que haya algún valiente que se enamore de mí?
Peralta: No digas locuras.
A tu edad no deberías andar enamorándote.
Miss Valery: Ya se me hacía raro que acabara el día y no me hubieran dicho que estoy loca.
Peralta: Jajajaja.
Que ocurrencias.
Miss Valery: Oye, amor.
Me voy a bañar.
No tardo.
:)
Miss Valery: Ya vine.
Peralta: ¿Tan rápido?
¿Será que no te bañaste bien?
Miss Valery: Solo me bañé el cuerpo.
Peralta: Hmmm...
Ya no me digas.
No me quiero imaginar.
Miss Valery: ¿Qué cosa?
Peralta: Jajajaja.
:)
Miss Valery: ¡Dime, chingaos!
Deja de hacerte pendejo.
Jajajaja.
Peralta: ¿Qué quieres que te diga?
¡No me regañes!
Miss Valery: Jajajaja.
Es broma, carajo.
Peralta: ¿Por qué eres tan vulgarcita?
Miss Valery: Las groserías solo las escribo, porque casi nunca las digo.
Solo cuando ando pendejeando.
Siempre pues.
Jajajaja.
Peralta: En esa foto dan ganas de pasarte la lengua por toda la cara.
Miss Valery: Jajajaja.
¿Como el viernes?
Peralta: ¿El viernes?
No me acuerdo.
En serio.
¿Qué hice?
Miss Valery: Estabas sobre mí.
Me mirabas fijamente y luego me lamías.
Peralta: Pero si tú empezaste, Torrecita.
Miss Valery: No me digas Torrecita, carajo.
¿Por qué dices que yo empecé?
Peralta: Tú empezaste.
En el antro.
A besarme delante de todos.
Miss Valery: Jajajaja. Pues para qué me provocas.
Tú también morías por besarme.
No lo niegues.
Así que calla ya.
Peralta: Tu amiga se sacó de onda, ¿Verdad?
Miss Valery: No, para nada.
Le valió cock.
Peralta: Le valió cock.
Esas expresiones vulgares no van contigo, Torrecita.
Miss Valery: ¡Que no me digas Torrecita!
Peralta: ¿Qué te dijo tu amiga?
¿Platicaron sobre lo que pasó esa noche?
Miss Valery: Me preguntó si coges rico.
Jajajaja.
Peralta: ¿De verdad?
¿Y qué le dijiste?
Miss Valery: Que eres bueno, pero podrías mejorar.
No, no es cierto. Jaja.
Me preguntó qué onda entre nosotros. Si me estás llegando y eso.
Peralta: ¿Y qué le dijiste?
Miss Valery: Que eso ni yo lo sé.
¿Tú sí lo sabes?
Peralta: No lo sé y no empieces a preguntar.
Miss Valery: 8====D
Peralta: Nena. Voy a comer algo y luego a dormir.
Llevo varias noches de desvelo por tu culpa.
A ver si paso mañana a verte.
Miss Valery: Ok.
Provecho y que descanses.
Peralta: See you!
Miss Valery: ¡Chau!


Miércoles 23 de junio

Peralta: ¿Qué hace, señorita Torres?
Miss Valery: Viendo unos mails que me mandaron.
¡Están cagadísimos!
Jajaja.
¿Y usted, señor Peralta?
Peralta: Acabo de cenar lasagna.
Tengo los ojos rojísimos por tu culpa.
Miss Valery: ¿Lasagna? ¡Que rico!
Yo cené atún directo de la lata.
Peralta: ¿No cenas en el restaurante?
Miss Valery: No. Ya odio las pizzas, pastas y todo lo que tenga que ver con Italia.
También tengo los ojos irritados.
Peralta: ¿Por qué será?
Miss Valery: No tengo ni idea.
Peralta: Yo tampoco.
Jajaja.
Me quedé con ganas de seguirle.
Miss Valery: No digas mentiras.
Anoche te veías súper cansado.
Se te cerraban los ojos.
Jajajaja.
Peralta: Oh, bueno. El cuerpo ya no me da, pero las ganas sí las tenía.
Jajajaja.
Miss Valery: Ya estás abueleando.
Triste, pero cierto.
Jajaja.
Peralta: Oye, vente a dormir conmigo para que me pegues tu juventud.
¡Hey!
¡Hey!
¡Hey!
¡Hey!
¿Qué haces?
Contesta.
¡Hey!
¡Hey!
Miss Valery: PTM contigo. Fui a servirme agua.
¿Por qué eres tan desesperado?
Peralta: Vente a dormir conmigo.
Miss Valery: No se puede.
Mañana entro a la uni muy temprano.
Me caga.
Peralta: ¿Qué te caga?
Miss Valery: No poder hacer lo que quiero.
Todo el tiempo estoy ocupada.
Me urge terminar la carrera.
Para hacer lo que quiera, cuando yo quiera, con quien yo quiera.
Peralta: No entiendo de qué te quejas si siempre haces lo que se te pega la gana.
Miss Valery: Ash. ¡Ojalá!
Me duelen las piernas.
¿A ti no?
Peralta: No. Me arden los ojos, eso sí.
Oye, ¿Por qué a veces te quiero besar y no me besas?
Miss Valery: Hmmm... ¿Cuándo?
Peralta: Ha pasado.
Miss Valery: ¿La vez del cine?
Pues porque tu mano andaba curioseando entre mis piernas y había mucha gente alrededor.
Me daba pánico que se dieran cuenta.
Peralta: Jajaja.
¡Pero tú empezaste a meterme mano!
Miss Valery: Pues sí...
Pero tú casi me violas viendo Toy Story con puro puberto alrededor.
Jajaja.
Peralta: ¿No será que no te gusta besarme?
Miss Valery: Me encanta besarte.
¿No se nota?.
Peralta: A mí sí me gusta besar.
Miss Valery: ¿Besarme a mí o a cualquiera?
Peralta: Las dos cosas, pero en especial a ti.
Miss Valery: ;)
Peralta: Estoy buscando algo que ver en la TV.
Puras estupideces pasan.
Miss Valery: Ya te dije que vendas esa tele si no quieres terminar más burro de lo que ya eres.
Peralta: ¿Y dónde chingados voy a ver el fútbol?
¡Hey
¡Hey!
¡Hey!
¡Hey!
Torrecita, contesta.
Miss Valery: ¡No me digas Torrecita, carajo!
Peralta: Jajajaja.
Ok... ok.
Que carácter.
Miss Valery: Estaba poniendo música.
♫ Una noche de resaca al tratar de despertar, noté que por el ombligo me empezaba a desinflar... ♪
Peralta: Ay, esas canciones que escuchas.
Ya estás fumando, ¿Verdad?
Miss Valery: No... pero ahora que lo mencionas.
Jajaja.
Peralta: Deberías escuchar cosas buenas.
Andrea Bocelli, Julio Iglesias, Gilberto Santa Rosa, Manzanero...
Miss Valery: No me gusta la música prehispánica.
Jajajaja.
Peralta: ¿Prehispánica?
No digas sandeces.
Jajaja.
Es buena música.
Miss Valery: De verdad, no soporto la música de cortarse las venas, de sin ti no son nadie, de que te fuiste y ahora qué voy a hacer.
Arrrgh. Me revuelve el estómago.
Peralta: Ok. Ok.
No te vultronices.
  Peralta te envió el guiño "Cerdito"
Peralta: Está cagado el marrano.
Jajaja.
  Peralta te envió el guiño "Chill Island"
  Peralta te envió el guiño "Crabby"
  Peralta te envió el guiño "Cow Scream"
  Peralta te envió el guiño "Bromista"
Peralta: ¿Qué haces?
Miss Valery: Viendo tus monitos.
Fumando.
Y cantando.
Peralta: ¿Qué otros monitos hay?
¿No tienes de pornografía?
Miss Valery: Jajajaja. No.
  Peralta te envió el guiño "Chill Island"
  Peralta te envió el guiño "Bromista"
Miss Valery: ¡Que ocio el tuyo!
Me van a salir ronchas.
Peralta: Jajaja.
¿Eres alérgica?
Miss Valery: Sí.
A la humedad.
Al polvo.
Y a la gente ociosa como tú.
Peralta: Vente al depto.
Acá te lo quito.
Miss Valery: Jajajaja.
Cualquier pretexto para tenerme ahí.
Peralta: Vamos a jugar boliche.
Miss Valery: ¿Cuándo?
Peralta: Ahorita. Aquí.
  Peralta te está invitando a iniciar All Star Bowling. ¿Deseas Aceptar (Alt+W) o Rechazar (Alt+X) la invitación?
  Peralta te está invitando a iniciar All Star Bowling. ¿Deseas Aceptar (Alt+W) o Rechazar (Alt+X) la invitación?
  Peralta te está invitando a iniciar All Star Bowling. ¿Deseas Aceptar (Alt+W) o Rechazar (Alt+X) la invitación?
  Peralta te está invitando a iniciar All Star Bowling. ¿Deseas Aceptar (Alt+W) o Rechazar (Alt+X) la invitación?
Miss Valery: ¡WTF con tu desesperación!
Peralta: Dale Aceptar.
Miss Valery: Hmm... A ver.
Ya le di.
Peralta: ¿Ya estás jugando?
Miss Valery: No.
Ya.
Peralta: Vas tú.
Primero coge la bola y luego le das dirección.
Miss Valery: ¿Quién va primero?
Peralta: ¡Tú!
Trata de pararlo enmedio.
Miss Valery: Hmmm... eso intento.
Peralta: Entre más despacio, mejor.
Miss Valery: La próxima hay que hacerlo despacio entonces.
Jajajaja.
Peralta: ¿Te estás burlando de mi?
¡Que buen golpe!
Eres buena para el boliche.
Miss Valery: Soy un asco.
No sé lo que estoy haciendo.
Peralta: Jajaja. Lo decía con sarcasmo.
Miss Valery: Ash. Ya.
Oye. ¿Ya vista la hora?
¡Es tardísimo!
Peralta: Sí. ¿Lo dejamos ya?
Miss Valery: Sí.
Ya me voy a dormir.
Peralta: Ok. Que descanses.
Miss Valery: Sueña conmigo.
¡Chau!
Peralta: Bye.


Jueves 24 de junio

Miss Valery: ¡Heeey!
Peralta: ¿Qué onda?
Miss Valery: ¿Me extrañaste? ;)
Peralta: No. ¿Por?
Miss Valery: Nada mas. Jaja.
Peralta: ¿Tú a mí?
Miss Valery: Negativo.
:D
Peralta: Jajaja.
No te creo.
Miss Valery: Se me hizo raro no verte en el restaurante.
Peralta: ¿Me estabas esperando?
Miss Valery: Esperaba que llegaras para meterte a la bodega y darte un buen beso.
Peralta: ¿Por qué no vienes y me lo das ahorita?
Miss Valery: Ya es muy tarde para que una señorita inocente como yo ande en la calle.
Jajaja.
Peralta: Sí, es tarde, pero si quisieras vendrías.
Miss Valery: Oye. ¿Te acuerdas de la pareja que llegaba todos los jueves al restaurante?
Peralta: ¿Los que se conocieron por internet?
Miss Valery: Sí, esos.
¿Te cuento lo que pasó hoy?
Peralta: ¿Ya regresaron?
Pensé que tenía rato que no iban.
Miss Valery: La historia es así.
Se conocieron por internet y se citaron en el restaurante.
Peralta: Sí. Y se hicieron novios.
Miss Valery: Exacto.
Se hicieron novios y luego llegaban todos los jueves a cenar.
Peralta: Y luego no regresaron.
Miss Valery: No regresaron juntos porque cortaron, pero el chico a veces iba solo.
Peralta: Ajá.
Miss Valery: Pues resulta que hoy llego la chica con otro.
No sé si lo sacó de internet o de donde.
Peralta: No mames.
Que mal pedo.
Miss Valery: Espera.
Tu hermano los atendió.
Medio grosero, como son los de tu familia.
Jajaja.
Peralta: Chistosa.
Miss Valery: No, bueno. Dándole a entender a la chica que no era buena idea llevar a su nuevo galán.
Todos estábamos algo ofendidos.
Peralta: Es que sí... o sea... mal pedo.
Miss Valery: Y todavía no salíamos del shock cuando vemos al chico parado en la ventana con una mirada de tristeza profunda que no mames.
Yo me quería morir.
Peralta: ¿Cuál chico? ¿Su ex?
¡Nooooo!
Miss Valery: Sí. Fue horrible.
Pensé que iba a entrar a hacer un escándalo, pero no. Solo se quedó un rato viéndolos y después se fue.
Peralta: Uta. Pobrecito.
Miss Valery: Sí. Muy triste, de verdad.
Solo faltó que en ese momento empezara a llover para que fuera de película.
Peralta: C'est la vie, Torrecita.
Miss Valery: Carajo.
¡Que no me digas Torrecita!
Peralta: Ok. Ok.
No te enojes.
¿Ya pensaste qué vas a decir para quedarte conmigo el sábado?
Miss Valery: ¿Quieres que me quede a dormir contigo?
Peralta: Así es.
Miss Valery: Fuck!
Fuck!
Fuckity fuck!
Peralta: Jajaja.
Ve pensando qué vas a decir para no ir a trabajar el domingo.
Miss Valery: ¿De plano?
Pues ayúdame a pensar en algo.
Tú conoces mejor a tu hermano.
Se va a enojar si no voy.
Peralta: Hmmm...
Dile que tienes un compromiso.
Cumpleaños de una amiga que vive al otro lado de la ciudad y te vas a quedar a domir allá porque está muy lejos.
Miss Valery: ¿Y por qué quieres que me quede?
Peralta: Estaría bueno ¿O no?
Miss Valery: ¿Ese es el motivo?
Me parece muy chafa.
Peralta: El motivo es que quiero dormir contigo.
Miss Valery: ¿Y para ti dormir conmigo es sinónimo de we are gonna fuck all night without rest?
Peralta: Bueno, no es ahuevo, pero si se da perfecto.
Salimos a algún antro y después nos venimos al depto.
Miss Valery: Preferiría no salir a ningún lado.
Peralta: Hmmm... ¿Y eso?
¿Andas de amargada?
Miss Valery: No, pero preferiría comerme algo y hacer el amor contigo toda la noche.
Peralta: ¡Jaaaaa!
Ok. Acepto.
Jajajaja.
Miss Valery: ¿Entonces?
¿Tu plan o el mío?
Peralta: Tu plan es mejor, pero de verdad sí me gustaría llevarte a algún antro y después venirnos para acá.
Hey.
Hey.
¿Qué haces?
Hey.
Miss Valery: Desnudándome.
Peralta: ¿Qué haces?
Miss Valery: Para ponerme la pijama.
Peralta: A ver pon la cámara.
Quiero ver.
Miss Valery: Ya me puse la blusa.
Peralta: Quiero ver.
Quítatela.
Quiero ver.
Miss Valery: Jajajaja.
Loco.
Peralta: Quiero ver.
Quiero ver.
Quiero ver.
Miss Valery: ¿Qué quieres ver?
Peralta: Todo.
Miss Valery: Es mejor cuando me tienes frente a ti.
Me tocas.
Y soy tuya.
Peralta: Eso sí.
Pero también es bueno ver.
Miss Valery: ¿A poco?
Peralta: ¡Claroooo!
Déjame ver tu cuerpo.
Miss Valery: Jajaja. No.
Peralta: Pon la cámara.
Hey.
Hey.
¿Qué haces?
Miss Valery: Fui a abrir la ventana porque voy a fumar.
Peralta: ¡Ya deja de fumar esa porquería!
Mejor desnúdate y pon la cámara.
Miss Valery: No. De hecho duermo desnuda.
Pero como hace frío me puse la pijama.
Peralta: Me lo dices para provocarme.
Para que me imagine cosas.
¿Verdad?
Miss Valery: No. Lo digo de verdad.
A veces solo me pongo un shortcito.
Peralta: Ya ves. Es buena idea dormir contigo.
Jajaja.
Miss Valery: Bueno. Mañana veo lo del permiso.
Voy a leer un rato y después a dormir.
Peralta: Pon la cámara para que te vea mientras lees.
Miss Valery: Que noooo... ¡Pervertido!
Ya deja de acosarme.
Jajaja.
Peralta: Bueno, si no quieres ni pedo.
Miss Valery: Exacto. Ni pedo.
¡Hasta mañana!
Peralta: Bye.


Lunes 28 de junio

Miss Valery: ¿Te confieso algo?
Hoy que no te vi te extrañé muchísimo. :(
Peralta: ¿Por qué confiesas, Torrecita?
Estás fumando ¿Verdad?
Hey.
Hey.
Hey.
Hey.
Hey.
Hey.
Hey.
Miss Valery: ¡Hey!
¡No me digas Torrecita, chingadamadre!
Fui a dejar el plato de la cena a la cocina.
Odio que seas tan desesperado.
Peralta: Te pregunté que por qué confiesas esas cosas.
Miss Valery: No sé. Tenía ganas de decírtelo.
Lo pasé muy bien contigo este fin de semana.
Peralta: No deberías decir esas cosas.
Miss Valery: ¿Por qué no?
¿Es malo?
Peralta: No es malo.
Pero no es bueno.
Miss Valery: No entiendo.
Solo era algo que quería decirte.
No lo tomes como una confesión de amor.
No te mal viajes.
Peralta: Jajaja.
¿Cuál mal viaje?
Miss Valery: Pues tu mal viaje de que no debería decir esas cosas.
Como si extrañar a alguien fuera algo malo.
Pero ya. Equis.
Ya lo dije y ahí muere.
Peralta: Ok. Ya.
No te pongas roñosa.
Miss Valery: No me pongo roñosa.
Pero de verdad que me caes mal.
Sabes que me cuesta trabajo decir esas cosas.
Y no sé por qué te lo dije si tú eres el ser más frío del universo.
Peralta: Bueno, ya.
Bájale dos rayitas a tu intensidad.
¿O quieres que te agarre a bofetadas y mordidas como ayer?
Miss Valery: Jajajaja.
Peralta: Que tire de tu cabello.
Eso es lo que más te gusta ¿No?
Miss Valery: Ya. Ya.
¿Por qué sacas esas cosas ahora?
Yo toda melosa y tú con tus porquerías.
No me respetas.
Peralta: Bueno, ya.
¿Te digo algo?
Estoy hasta la madre de estar encerrado todo el día.
Miss Valery: Eres un huevón.
Yo fui a la universidad.
Al deportivo.
Y a trabajar.
Con lluvia y todo.
Peralta: Ya me tiene hasta la madre esta lluvia.
Me pone loco.
Miss Valery: Hoy le di durísimo al gym.
Sudé como nunca.
Peralta: ¿Y para qué tanto gimnasio si así estás rebuena?
Miss Valery: Para no dejar de gustarte.
Por eso me esforcé más de lo normal y le di durísimo.
Peralta: ¿A quién le diste durísimo?
Miss Valery: Al gym.
Peralta: Ahhh. Jajaja.
Miss Valery: Cerdo.
Peralta: ¿De dónde sacas tiempo para hacer todo eso?
Miss Valery: Despertar muy temprano y dormir muy tarde.
Ese es el secreto.
Peralta: Eres hiperactiva ¿Verdad?
Miss Valery: Eso me han dicho. Pero yo siento que soy normal. Activa como cualquiera que no es flojo.
Peralta: ¿Sabes que la gente hiperactiva es hipersexual?
Miss Valery: ¿Ah, sí? ¿De dónde sacas eso?
Peralta: Pues no sé.
Lo he aprendido de gente como tú.
Si eres hiperactiva eres hipercaliente.
Es ley.
Miss Valery: Ahora resulta que eres experto en sexología.
Y en leyes.
A ver, qué más hiciste hoy, señor Científico, a parte de ver televisión.
Peralta: Tuve un día muy ocupado, igual que el tuyo.
Miss Valery: Sí, claro.
8===D
Peralta: Vamos a jugar algo.
¡Estoy hasta la madre!
Miss Valery: Deja me baño y jugamos.
Peralta: Ahorita me voy a salir a buscar unas viejas y me las voy a llevar a beber trago.
Miss Valery: ¿Te aplaudo?
¿Te echo porras?
¿O para qué me lo dices?
Peralta: ¿Y si te voy a bañar?
Miss Valery: Oye...
¿De verdad no te sientes cansado de todo lo que hicimos el fin de semana?
Peralta: ¿Cuánto te piensas tardar?
Miss Valery: ¿En qué?
¿En recoger el jabón?
Jajajaja.
Peralta: Jajajaja.
¡Apúrate pues!
Miss Valery: Hey.
Peralta: Hey.
¿Te lavaste bien tus cositas?
Miss Valery: ¡Sí! Muy bien.
Peralta: Perfecto.
Miss Valery: ♫ You are sex on fire! ♬
Peralta: ¿Me estás cantando una canción, Torres?
Ahora te voy a decir Torres nada más.
Se escucha mejor.
Miss Valery: Jajaja.
Así me decían en la secundaria.
Peralta: Jajajaja.
Miss Valery: ¿Qué haces?
Peralta: Viendo videos de American Idol.
Miss Valery: Ay, no inventes.
Eres peor que un niño de 10.
Ponte a leer.
Aprende algo nuevo.
Todo el día estuviste de huevón.
Peralta: Leer me da sueño.
Quizá es lo que debería de hacer para dormirme ya.
Miss Valery: Pues yo nadamás iba a trabajar hasta el miércoles, pero tu hermano me pidió que trabaje hasta el 11.
Peralta: Ayer me dijiste que ya ibas a renunciar.
Miss Valery: Por eso.
Renuncié.
Pensaba trabajar hasta el 30 para darle chance que consiga alguien más.
Pero me pidió que me quedara hasta antes de irme a Veracruz.
Peralta: Hmmm... De todas maneras no tienes nada mejor que hacer.
Miss Valery: Claro que sí.
Estar contigo, por ejemplo.
O ir al gym.
Para ponerme más buena y gustarte más.
Peralta: Eso lo puedes hacer aunque sigas en el restaurante.
Jajaja. No me uses de pretexto.
Miss Valery: Me duele todo el cuerpo.
Peralta: Pues acuéstate y deja de chatear.
Miss Valery: Estoy acostada.
Tal cual me trajo Dios al mundo.
Peralta: Tómate una aspirina.
Hmmm...
¿Desnuda?
Miss Valery: Me hace falta que venga alguien a abrazarme.
Peralta: Pues ya te jodiste.
Jajaja.
Miss Valery: Fuck you.
.i.
Peralta: ¿No tienes un muñeco que de bofetadas?
Miss Valery: Ash. Ahorita no quiero maltrato.
Quiero cariño.
Peralta: Ya duérmete.
Miss Valery: No puedo. Tengo hambre.
Peralta: Yo ya me voy a dormir.
¡Que te duermas dije!
Miss Valery: Jajaja.
Sí, amo.
Peralta: Bueno.
Ya me voy a dormir.
Nos vemos mañana.
Miss Valery: Ok.
Adiós, extraño.
Peralta: ¿Por qué extraño?
Miss Valery: Como en la película.
Peralta: ¿Cuál película?
Miss Valery: Ash. ¡Ya vete!
Peralta: Bye.


Viernes 2 de Julio

Miss Valery: Ya llegué.
¿Qué haces?
Peralta: Recogiendo el desmadre que dejaste.
Miss Valery: Jajajaja.
Claro que no.
Nunca dejo tiradero.
Peralta: Pon tu foto con el cabello corto.
Miss Valery: ¿Esa?
Peralta: Sí. En esa foto te ves increible.
Córtate el pelo así.
Anda. Hazlo por mí.
Hey.
Hey.
Hey.
Hey.
Hey.
¿Ya te dormiste?
Miss Valery: No.
Estaba vomitando.
:(
Peralta: Pero si casi no tomamos nada.
Es más, solo tomaste agua.
Miss Valery: Es que me metí algo y creo que me bajó la presión.
Peralta: ¿Te drogaste?
No manches.
No hagas estupideces.
Al menos no cuando estés conmigo.
Mejor ya duérmete y nos hablamos mañana.
Miss Valery: ¿Y si vomito y me muero?
Peralta: Jajajaja.
Que drama contigo.
Miss Valery: ¿No quieres decirme algo antes de que muera?
Peralta: Jajajaja.
Ya, ya.
Te vas a dormir y se te va a quitar todo.
Mañana te levantas tranquila y verás que la vida sigue como si nada.
Miss Valery: Me voy a cortar el cabello y me lo voy a pintar de negro.
Solo porque tú me lo pides.
Te voy a cumplir el capricho.
Peralta: Lo vas a hacer porque quieres.
Como todas las cosas que haces.
Pero de verdad sí me gustaría.
Miss Valery: Me gusta cumplirte los caprichos.
Peralta: Perfecto.
Oye. ¿Qué me querías decir?
Miss Valery: Hmmm. Mejor te lo digo de frente.
Y sobria.
Necesito agarrar valor.
Peralta: Ok.
Me gustaría saber ya.
Pero es mejor de frente.
Miss Valery: Bueno, mi amor.
Muero de sueño y mañana tengo mil cosas que hacer.
Te mando un besazo.
Descansa y piensa en mí.
Peralta: Ok.
Te veo mañana.
Tú igual.
Miss Valery: ¡Chau!
Peralta: Bye.


Sábado 3 de Julio

Miss Valery: ¿Estás?
Peralta: Hey.
Miss Valery: ¡Me hice un tatoo!
Peralta: Como te gusta hacer sandeces.
Miss Valery: Es algo pequeñito.
Se ve poca madre.
Pero me arde la piel.
¿Le darás besitos?
Peralta: Me da gusto que te duela.
Miss Valery: :o
Peralta: Nadie te mandó.
Miss Valery: No. Ya sé que no.
Pensé que te gustaría.
Peralta: No hay besitos.
Miss Valery: ¿Ni en la boca?
Peralta: No. Ni en la boca.
Estás castigada.
Miss Valery: ¡Ay, no!
Me cortaré las venas.
Oye. Te tengo una sorpresa.
Peralta: Que bueno.
De todas maneras estás castigada.
Miss Valery: Bueno, no es sorpresa.
Es una buena noticia.
Andrés cumplió su misión este mes.
:D
Peralta: Mmmm... ¿Y?
Miss Valery: Ash. Bueno.
Ya no te diré nada.
Peralta: ¿Por qué le dices Andrés?
Miss Valery: Por que llega cada mes.
Jajajaja.
Peralta: Ay, ay. Que chistosa.
Miss Valery: Jajajaja.
Yo no lo inventé.
Peralta: Que buen chiste, eh.
Está súper ingenioso.
Miss Valery: ¿Andas de amargado?
Peralta: Estoy enojado contigo.
¿Cómo me vas a contentar?
Miss Valery: ¿Por qué estás enojado?
Peralta: Porque te tatuaste la piel.
Eso no me gusta.
Creo que ya te había dicho.
Miss Valery: Es algo chiquito.
Me vas a tener que desnudar para poder verlo.
Peralta: Sí. Me parece buena idea.
Miss Valery: :D
Peralta: De castigo me vas a dar un masaje durante una hora.
Miss Valery: Ok. Ok.
Peralta: Desnuda.
Miss Valery: Hoy me quiero poner tacones.
Peralta: Póntelos.
¿Cuál es el problema?
Miss Valery: Y un putishort.
El pedo es la blusa.
Peralta: ¿Qué tiene la blusa?
Miss Valery: Que no se cuál blusa ponerme.
¿Qué haremos hoy?
Tengo ganas de salir.
Peralta: ¿Hoy? Nada.
Tengo mucha hueva.
Mejor vente para acá y hacemos el amor despacito.
Miss Valery: ¿No te acabo de decir que llegó Andrés?
Peralta: ¿Y eso qué?
Inauguramos la semana del culo.
Miss Valery: Jajajaja.
Así vas a tener una buena visión del tatoo.
¿Entonces me arreglo para salir o no?
Peralta: ¿Ahora qué te picó que quieres andar muy arregladita?
Miss Valery: No sé. Así me pasa.
Peralta: ¿No será que lo haces para que me gustes más?
Miss Valery: Obvio.
;)
Peralta: Mejor vente así, nomás.
Sin arreglar.
Acá te bañas conmigo y luego me das el masaje.
Miss Valery: Ok... Ya voy.
¡Chau!
Peralta: ¡Arreee!


Lunes 5 de Julio

Peralta: ¿A qué hora te acostaste anoche?
Hey.
Hey.
Hey.
Hey.
Hey.
Hey.
Miss Valery: Hey.
Como a las 3.
O no sé. A la hora que te mandé el mensaje.
Peralta: ¿Estabas tomando en domingo?
Miss Valery: Algo así.
Pero lo mío no es el alcohol.
Ya lo sabes.
Peralta: Muy bonito.
Miss Valery: Estaba sola en casa.
Nadie me vio.
Pensé muchas cosas.
¿Por qué no contestaste el mensaje?
Peralta: Me cortaron el celular.
Mañana lo voy a pagar.
Miss Valery: Que chafa.
¿Dónde andabas?
¿Tomando con viejas?
Peralta: No. Me quedé dormido.
Miss Valery: Que bonito.
Pinche huevón.
Prefiero que andes en la calle con mujeres a que estés de flojo todo el día.
Peralta: Jajaja.
Sí. Estoy bonito.
¿Qué se le va a hacer?
Jajaja.
¿De verdad prefieres eso?
Miss Valery: Jajaja.
Pues no sé.
Pero bueno. Hoy no he fumado en todo el día.
Peralta: ¿Y qué tanto pensaste?
Miss Valery: En ti.
En lo que ha pasado entre nosotros.
Peralta: Cuéntame.
Miss Valery: Tú me conoces.
Aparento ser fría.
Y me cuesta trabajo expresar mis sentimientos.
No sé cómo decirlo.
Creo que me estoy encariñando de más contigo.
Peralta: Es lógico que nos encariñemos porque nos tratamos bien y nos gustamos.
Miss Valery: Sí. Lo sé.
Peralta: ¿Quieres que dejemos de vernos?
Miss Valery: Noooo.
¿Por qué dices eso?
Al contrario.
¿Tú me quieres dejar de ver?
Peralta: No. Pero no quisiera que salieras lastimada.
Miss Valery: Si sabes manejar las cosas no me lastimarás.
Peralta: Soy muy sacatón para los compromisos.
Ya lo sabes.
Miss Valery: Yo también.
Me da terror enamorarme.
Peralta: No tiene por qué pasar.
Si eres inteligente evitarás enamorarte.
Miss Valery: ¿Cómo evito que pase?
Peralta: Piensa que tú tienes 22 y yo 38.
Miss Valery: ¿Y eso qué?
Uno nunca sabe lo que el destino tiene preparado para ti y para mí.
Peralta: Que tú eres una niña y yo un señor.
Eso sí.
Lo que quiero decir es que disfrutes el momento y no te compliques.
Miss Valery: Sí. Lo entiendo.
Recibir las cosas a como la vida te las va poniendo.
No preguntar por qué o cómo llegaron esas cosas a tu vida.
Sólo tomarlas.
Peralta: ¡Qué madurez!
Jajaja.
Miss Valery: Jajaja.
Ya lo ves...
No soy una niña tonta después de todo, ¿Eh?
Peralta: Jajaja.
Miss Valery: Lo que me está comiendo el coco es que no dejo de pensar en ti.
Peralta: Yo también pienso en ti.
Pero no de esa manera.
Miss Valery: Ok.
No voy a preguntar de qué manera, porque creo que ya sé a qué te refieres.
Pero me gusta que seas honesto conmigo.
Peralta: Bueno, niña.
Voy a salir a caminar un rato.
No me he parado de la cama en todo el día.
Miss Valery: Ok.
Peralta: Me duele la espalda de tanto sanganear y ya estoy desesperado.
Si no salgo, me tiraré del balcón.
Miss Valery: Ok. Ok.
No quiero que te tires.
Sal a caminar y cuando regreses me mandas un mensaje./span>
Peralta: Ok. Bye.
Miss Valery: ¡Chau!


Jueves 8 de Julio

Peralta: Hey.
Torrecita.
Miss Valery: ¡Ay, chingadamadre!
¡No me digas así!
Peralta: No me regañes.
Miss Valery: Odio que me digas Torrecita.
Peralta: Oye.
Ya no suena esta madre.
Miss Valery: ¿Qué madre?
Peralta: El messenger.
Miss Valery: Jajajajaja.
Peralta: ¿Por qué te ríes?
Miss Valery: Que bárbaro.
En lugar de que me digas... Hola. Valeria, querida.
¿Cómo estás?
¿Cómo te fue en el hospital?
Peralta: ¿Hospital?
Miss Valery: ¿No te dijo Moi?
Peralta: No. No lo he visto.
¿Qué te pasó?
Miss Valery: Me noqueó la pendeja de la China.
Jajaja.
Peralta: Noooo.
Jajajaja.
Pues qué le hiciste.
Miss Valery: Eso es lo peor.
Que no le hice nada.
Peralta: ¿Se agarraron a golpes?
Miss Valery: ¡Nooo!
Estaba en la cocina platicando con Mariana y de repente la China me empezó a joder.
O sea, yo decía algo y ella me repelaba. Al principio no le di importancia, pero luego dije qué mosca le picó a esta pendeja y por qué su onda agresiva.
Peralta: Jajajajaja.
¿Y luego?
Miss Valery: Le pedí que no se metiera en mi plática, pero siguió jorobándome el alma.
Como ya me tenía harta me acerqué a pedirle que me dejara en paz.
Y cuando me tuvo a tiro de piedra aprovechó la oportunidad y sin decir agua va me estrelló el rodillo de la masa en la cabeza.
Me salió sangre como para una transfusión.
Peralta: ¡Demonios!
¿Por qué nunca estoy ahí cuando pasan estas cosas?
Jajajaja.
¿Quién te llevó al hospital?
Miss Valery: Hmmm...
Tu hermano, creo.
La verdad no sé.
Cuando abrí el ojo ya estaba en urgencias.
Peralta: Que historia.
Miss Valery: Y todo fue porque el flaco del yogurt dijo que yo le gustaba y la China, que tiene onda con él, se molestó.
Pero pues yo quéeee...
Peralta: Tú y el yogurt... ¿?
Miss Valery: Nada. Nada.
No empieces a inventar historias tú también.
Jajajaja.
Peralta: Ok... Ok.
Bueno y ahora ¿Cómo estás?
¿Cómo te sientes?
Hey.
Hey.
Contesta.
Miss Valery: Hmmm...
No me duele nada.
Tengo más drogas en la sangre de las que jamás he consumido.
Pero me hace falta un abrazo tuyo. :(
Peralta: Pide un taxi y vente para acá.
Miss Valery: ¿En serio?
¿No puedes venir tú?
Peralta: Ya sabes que no me gusta estar ahí con tanta gente.
Miss Valery: ¿Cuál gente? Solo está Flor.
Peralta: Ajá. Ahorita está Flor, pero luego empiezan a desfilar un chingo de chamaquitos en tu depa. Esa historia ya me la sé.
Miss Valery: ¿Ni porque estoy enferma?
Peralta: Hey... ¿Qué estás haciendo? Sabes que no me gustan los chantajes.
Miss Valery: Ok. Ok. ¿Entonces puedo ir a tu casa?
Peralta: Sí, Torrecita.
Ven.
Miss Valery: Ok... ¡Vooooy!
Peralta: Acá te espero.


Miércoles 14 de Julio

Peralta: Hey.
¿Qué haces tan tarde por aquí?
Miss Valery: Revisando unas fotos.
¿Tú?
Peralta: A ver, ponlas.
Miss Valery: Una y ya.
Peralta: Que chula estás, cabrona. Lástima...
Miss Valery: ¿Lástima? ¿Por qué?.
Peralta: Eres muy linda, pero estás demasiado loca.
Miss Valery: Jajaja.
Peralta: Oye. ¿Qué crees?
Me fui a cortar el pelo y me dejaron como chamaquito de rancho.
Miss Valery: ¿Qué?
Jajaja.
¿Cómo es eso?
Peralta: Como si me hubiera mordido un burro.
Miss Valery: Jajaja.
¿Y por qué lo permitiste?
Peralta: No te preocupes.
De todas maneras me sigo viendo guapo.
Miss Valery: ¡Huy! Ok. Don perfecto.
Peralta: Pon más fotos.
De las que me gustan.
Como la otra vez.
Miss Valery: ¿Como esta?
Peralta: No.
Una donde estés desnuda.
Miss Valery: Jajaja.
Ya no tengo de esas.
Las borré todas.
A la próxima me tomas unas tú.
Peralta: Entonces pon la cámara y bailame.
Miss Valery: Jajajaja.
Peralta: Desnuda, lógicamente.
  Peralta desea iniciar una videollamada. Aceptar (Alt+C) Rechazar (Alt+D)
  Tienes una videollamada perdida de Peralta.
Miss Valery: Jajajaja.
Pero tú también te desnudas.
Peralta: Jajajaja.
¿Por qué eres tan morbosa?
  Peralta te está invitando a iniciar una llamada a PC. ¿Deseas Aceptar (Alt+W) o Rechazar (Alt+X) la invitación?
Peralta: ¿Cómo hablas aquí?
  Has aceptado la invitación a iniciar una llamada. Finalizar llamada (Alt+Q).
Miss Valery: Yo no soy morbosa.
Tú eres el pervertidor de niñas puras e inocentes como yo.
Peralta: A ver, habla.
No se escucha nada.
Miss Valery: ¿No escuchas mi música?
Peralta: Más o menos.
A ver, habla.
Miss Valery: ¿Para qué me quieres escuchar?
Peralta: ¿Podrías hablar en el micro si eres tan amable?
Miss Valery: ¡Ya hasta canté!
Jajaja.
Peralta: Esta cosa no sirve.
¿Estás con tu familia?
Miss Valery: No. Estoy en mi cuarto sola.
Ya todos se fueron a dormir.
¿Por?
Peralta: ¡Ya te escuché!
Que feo cantas.
Jajajaja.
Miss Valery: Jajajaja.
Ya sé.
Peralta: ¿Y las fotos?
Miss Valery: Ya te dije que no tengo.
Peralta: A ver, haz en el micro así como haces cuando estamos solos para que yo me excite.
Miss Valery: ¡No! Pervertido.
Esas cosas salen en el momento.
No se pueden fingir.
Peralta: Jajajaja.
Pon la cámara.
  Has invitado a Peralta a iniciar la recepción de imágenes de la cámara web. Espera la respuesta o haz clic en Cancelar (Alt+Q) para detener la invitación pendiente.
  Has cancelado tu invitación para iniciar la recepción de imágenes de la cámara web.
  Iniciando una videollamada con Peralta... Finalizar llamada (Alt+Q)
  Peralta aceptó tu videollamada. Finalizar llamada (Alt+Q).
Miss Valery: Jajajaja.
Tu cara de sueño.
Peralta: Y tú muy despierta ¿No?
¿Qué es lo que haces?
¡Deja de fumar!
Miss Valery: ¡Y tú deja de ser tan necioooo!
Jajajaja.
Estoy editando unas fotos.
Peralta: Torrecita...
Miss Valery: De la fiesta de cumpleaños de mi sobrino.
Peralta: A ver, desnúdate.
Miss Valery: Jajajaja.
Peralta: A ver. La blusa.
Miss Valery: ¿Qué?
Peralta: Quítatela.
Miss Valery: Jajajaja. No.
Peralta: ¿De qué te ríes?
Miss Valery: De tu papada.
Peralta: ¿Te estás burlando?
Miss Valery: Claro que no.
Jajajaja.
Peralta: Mándame un beso.
Miss Valery: ¡Hey, tú! ¡Deja de tocarte ahí!
Jajajaja.
Peralta: Me estaba rascando.
Jajajaja. Morbosa.
Mándame un beso.
Miss Valery: Tú primero.
Peralta: ¿Qué haces con esa lengua?
Miss Valery: Jugando con la botella.
¿Por? ¿Te molesta?
Peralta: Por qué mejor no la usas para jugar con mi...
...boca.
Jajajaja.
Miss Valery: Cuando vengas a visitarme a Veracruz jugaremos a lo que quieras.
Peralta: A ver que calzoncito traes.
Miss Valery: Un calzoncito para dormir.
Peralta: ¡A veeeer!
Miss Valery: Espera.
Iré a cambiarme la blusa.
Peralta: Cambiate ahí.
Miss Valery: Aquí todo se llena de humedad.
Me la voy a cambiar aquí, pero déjame ir por la otra.
Peralta: Apúrate que estoy aburrido.
Miss Valery: ¡Huy! Sí, patrón.
Peralta: Hey.
Hey.¿Dónde estás?
Miss Valery: Ya.
Peralta: Dijiste que te ibas a cambiar aquí.
Miss Valery: ¿Quieres que me la quite y me la vuelva a poner o qué?
Peralta: Quitatela y quédate así.
Y déjame ver que calzón traes.
Miss Valery: Ya me quité el short.
No traigo nada.
Peralta: A ver.
Déjame ver.
Miss Valery: ¿No me crees o qué?
Peralta: Ya estuvo bueno.
¡Déjame ver, Valeria!
Miss Valery: ¿Así?
Peralta: Pinche calienta huevos.
Baja la cámara.
Miss Valery: ¿Para qué quieres ver si ya la conoces?
Peralta: No importa.
Se me antoja verla.
Miss Valery: Me voy a meter el Obao.
Jajajaja.
No es cierto.
Peralta: Eso estaría bueno.
Ve por un pepino a la cocina.
Jajajaja.
Miss Valery: Ya ves que no te engañé.
Peralta: Ay, Dios.
No tienes idea de cuánto la extraño.
Miss Valery: La pepita también te extraña.
Peralta: Puta madre. Ya empezó a llover.
Miss Valery: Acá no. El cielo está despejado.
Ya vente a Veracruz.
La pepita y yo te extrañamos.
Peralta: Hay ropa afuera.
Miss Valery: Ya valió cock.
Peralta: ¿Qué valió verga?
Miss Valery: Tu ropa.
Conociéndote sé que no saldrás a buscarla.
Jajajaa.
Peralta: Vulgar.
Miss Valery: Pues no te veo corriendo al patio de tu casa.
Jajaja.
Peralta: ¡Deja de fumar marihuana!
Miss Valery: No debería fumar aquí adentro.
Por eso abrí la ventana.
Peralta: Mándame un beso.
No. Así no.
Miss Valery: ¿Meto la lengua a la cámara o qué?
Jajajaja.
Peralta: Deja la mota y lámete los labios cachondamente.
¿Me escuchas?
¡Deja esa madre ya!
Miss Valery: No.
Peralta: Mi beso.
Mi beso.
Mi beso.
Miss Valery: Listo.
Peralta: Más o menos.
Le faltó pasión.
Miss Valery: Es que no le calculo a la cámara.
Peralta: Jajaja.
¿Qué pasó?
Hey.
Miss Valery: ¡Se estaba quemando el colchón!
Jajaja.
Calló ceniza encendida y no me había dado cuenta.
Casi incendio la casa.
Jajajaaja.
Peralta: Cómo no te grabé.
Es la cosa más chistosa que he visto en años.
Sigue fumando mota.
Sigue.
Jajajaja.
Miss Valery: Ay, sí.
¿Qué hubieras hecho si muero quemada lejos de ti?
Peralta: Dame el teléfono de tu mamá. Te voy a acusar que estás fumando mota en su casa.
Miss Valery: Y yo te voy a acusar de cogerte (bien cogida) a su hija.
Peralta: Ok. Ok.
No te pongas roñosa.
Miss Valery: Pues no me amenaces.
Jajajaja.
Peralta: ¿Qué es lo que haces?
Miss Valery: Buscando un cojín.
Peralta: ¿Quieres un cojín?
Miss Valery: 4, por favor.
Jajajaja.
Peralta: ¿4? ¡Golosa!
Miss Valery: Bueno, si ya me dijiste golosa, pues que sean 6.
Peralta: Mejor ve por el pepino.
Miss Valery: Ya me lo comí.
Peralta: Estás loca.
Lo digo en serio.
Miss Valery: Cú, cú. Señor Cordura.
Peralta: Bueno.
Ya me voy a dormir.
Miss Valery: ¿Sabes? Creo que iré a meterme a la cama de mis papás.
Peralta: Y yo aquí, solo como un perro.
Miss Valery: No, amor.
No eres un perro.
Peralta: Así me siento.
Solo.
Miss Valery: Eres un chantajista.
Jajajaja.
Peralta: Es la verdad.
Desde que te fuiste a Veracruz me siento solo como un perro pateado y abandonado.
Miss Valery: Tendré que ir a recogerte.
Peralta: Sí. :(
Miss Valery: Acá escuché tu risa de mañoso.
Jajajaja.
Peralta: Claro que no.
Le voy a tener que hablar a una amiga para que me venga a acompañar.
Miss Valery: Sí. Llámale.
Si te coje rico luego me la presentas para que me coja a mí también.
Peralta: No digas sandeces.
Hey.
Hey.
¿Dónde estás?
Miss Valery: Fui a buscar agua.
Peralta: Siempre estás tomando agua.
Ya mejor mete un garrafón a tu recámara.
Miss Valery: Jajaja. No.
Cumplió mi bebé 10 años.
No lo puedo creer.
Peralta: A ver, ponlo.
Miss Valery: ¿A quién?
Peralta: Me imagino que hablas de un perro.
¿O de qué hablas?
Miss Valery: ¡Mi sobrino, idiota!
Ya te había dicho.
.i.
Peralta: Bueno, pero por qué me insultas.
Pensé que era un perrito.
Miss Valery: ¿Cuál perro? Hace años que no tengo perro.
Peralta: Perdón.
No soy adivino.
  Peralta envió el guiño "Bromista"
Miss Valery: Chistoso.
Peralta: Bueno, Torrecita.
Ya me voy a dormir.
Miss Valery: ¿Seguro?
La blusa quiere desaparecer.
Peralta: Sigue burlándote de mí, calienta huevos.
Ya no quiero ver nada.
Miss Valery: ¿Seguro?
Peralta: Sí. Seguro.
Miss Valery: ¿Seguro?
Peralta: Sí. Seguro.
Miss Valery: ¿Segurísimo?
Peralta: Ya no me interesa.
Miss Valery: Ok.
Peralta: Sí.
Miss Valery: ¿Sí qué?
Peralta: Que sí, que estoy seguro que ya no.
Miss Valery: Hmmm.
Ok.
Ando hiperactiva.
Me tomé el Hidroxicut y en el cumpleaños tomé café y chocolate.
Peralta: Ponte a planchar, barrer y trapear.
O dale unas 500 vueltas al cuarto.
Miss Valery: Mejor ven y te cojo unas 500 veces.
Peralta: Estás muy lejos.
¿Quién te manda a abandonarme?
Miss Valery: ¡Puta madre!
Se despertó mi mamá.
¡Chau!
Peralta: Jajajaja.
Bye.


Lunes 19 de Julio

Peralta: ¿Qué tos?
Miss Valery: ¿Con flemas?
Jajajaja.
Peralta: Jajá.
Que bárbara.
Que chistosa.
Deberías hacer un tour cómico por todo el país.
Miss Valery: ¡Huy! Tan guapo y tan amargado.
Peralta: ¿Ya estás en el DF?
Miss Valery: Sí.
Desde mediodía.
Adivina qué te traje.
Peralta: ¿Qué?
Miss Valery: Un chingo de ganas.
Jajajaja.
Peralta: Jajajaja.
Miss Valery: ¿Qué haces?
¿Ya te bañaste?
Peralta: Así es.
Miss Valery: Ok. Entonces en un rato más voy para allá.
Peralta: Me estoy cayendo de sueño.
Miss Valery: ¿No quieres que vaya?
Peralta: No es que no quiera.
Es que tengo sueño.
Miss Valery: Te digo que andas raro.
Pero bueno. Hoy ando en mi zona PURA.
Peralta: ¿Cuál es tu zona pura?
Miss Valery: Paz, Unidad, Respeto y Amor.
:D
Peralta: Cada mariguanada que sacas.
Me gustas más cuando andas en tu zona P.U.T.A.
Miss Valery: No es mariguanada, amor.
Es un estilo de vida.
Jajajaja.
La zona puta también es un estilo de vida.
Pero ese solo me lo sacas tú.
Peralta: Oye...
¿Qué onda con esa llamada de ayer?
Estabas paranóica.
Miss Valery: Jaja. Nada, nada.
Me encontró mi mamá tirada en el jardín como a las tres de la mañana y me preguntó qué me pasaba.
Le dije que nada.
Luego me preguntó si andaba high.
Obvio lo negué.
Peralta: ¿Y? ¿Te regañó?
Miss Valery: No. Cuando vivía con ella me castigaba.
Me ponía en arraigo domiciliario y no me dejaba salir.
Jaja.
Ahora cuando se enoja se pone Emo. Me deja de hablar hasta que la situación es imposible y nos volvemos a hablar como si nada.
Peralta: ¿Pero qué demonios hacías tirada en el jardín a esas horas de la madrugada?
Miss Valery: Jajaja. Es que iba descalza y al pisar el pasto sentía que me lamía los pies. :)
Peralta: Jajaja.
Dios mío. De verdad que tanta droga te está enloqueciendo.
Miss Valery: Claro que no.
Peralta: Claro que sí.
¿Y a donde fuiste? ¿Con quién?
Miss Valery: Fui a la casa de un amigo.
Peralta: ¿Qué amigo?
Miss Valery: Se llama Queteimporta.
Peralta: Ahhh. ¿Te acostaste con Queteimporta?
Miss Valery: Hmmm...
¿Por qué lo preguntas?
¿Te molestaría?
Según tú no eres celoso.
Peralta: ¿Lo hiciste?
Miss Valery: ¿Por qué la gente le da tanta importancia al sexo?
¿Vivimos en la edad media?
No es la gran cosa.
Todo el mundo debería poder acostarse con quien quisiera sin que los demás hicieran drama por eso.
Peralta: Sí. Ya sé.
Tu discurso feminista.
Deberías lanzarte para diputada.
Miss Valery: Si me hago diputada legalizo la marihuana.
Jajaja.
Peralta: Sí, claro. Todo el mundo va a votar por ti.
Ya me hiciste enojar.
Miss Valery: ¿Por qué?
¿Estás celoso?
Peralta: Claro que no.
Miss Valery: Jajajaja.
Peralta: ¿De qué te ríes?
Miss Valery: Me acordé de algo.
Cuando estaba chica pensaba que el sexo era besar a alguien sin ropa y un día me acababa de bañar y llegó mi perro Bartolo, me dio tanta alegría verlo que lo abracé y le di un beso... y cuando me di cuenta que estaba desnuda me aterroricé y salí corriendo a decirle a mi mamá.
Jajajaja.
Ya ves. Soy inocente.
Peralta: ¿Inocente?
No. Eso se llama esquizofrenia.
¿Qué vas a hacer para contentarme?
Miss Valery: Ya te dije que quiero ir a verte.
Pero para variar tienes sueño.
Peralta: Dime qué pasó con tu amigo y ya veré si te doy permiso de venir.
Miss Valery: Nada.
No pasó nada.
Peralta: No te creo.
Miss Valery: Mira. La verdad fue un error ir a su casa.
Se la pasó hablando de su fucking grupo de rehabilitación.
Peralta: ¿Rehabilitación de qué?
¿También se droga?
Miss Valery: No. O sea, sí pero no.
Tiene pedos emocionales.
Y va a un grupo según esto a buscar la felicidad.
Peralta: Aaajajaja.
Ahora sí me hiciste reír.
Así vas a terminar tú.
Miss Valery: Sí. Flojera.com
Todo el tiempo fue hablar del retiro.
Que según no puede coger
ni masturbarse
los próximos 6 meses.
Jajaja.
Peralta: Que mamada tan más grande.
Miss Valery: La que te tengo preparada.
Peralta: ¿Qué?
Miss Valery: La mamada... Jajaja.
Peralta: No seas vulgar.
Miss Valery: Se me hace que lo que te hace falta es una buena revolcada para quitarte ese mal genio.
Peralta: Bueno, a ver. ¿Y por qué andabas descalza?
Miss Valery: Hmmm.
Regresé caminando a casa y como traía zapatillas altas me las quité.
¿No me crees?
Peralta: Ok. Ok.
Miss Valery: Ya lo ves. Yo sí te soy fiel.
¿Tú? ¿Con cuántas me engañaste mientras estuve fuera de la ciudad?
Peralta: Eres mi amiga.
No tengo por qué darte explicaciones.
Miss Valery: Ah, que chingón me saliste.
Peralta: Jaja.
Pues es la verdad.
No le doy cuentas a nadie.
Miss Valery: Oye. Están pasando el kamasutra en la tele.
Peralta: ¿Qué canal?
Miss Valery: Edge.
Así se llama el canal.
Peralta: ¿Qué número es?
Miss Valery: El episodio se llama el beso que despierta.
Jajajaja.
Ya ves. Con eso te quito el sueño.
Peralta: Ya me estás convenciendo.
Miss Valery: Entonces qué. ¿Voy?
Peralta: Ven.
Miss Valery: Pero antes dime si me extrañaste.
Peralta: Ven y acá te digo.
Miss Valery: Ok. Voy.
¡Chau!
Peralta: ¡Arre!

jueves, 26 de julio de 2018

Infidelidad

Hace poco más de tres semanas contacté a Pepe. No hablaba con él desde hacía años pero como fui de vacaciones a la Ciudad de México decidí buscarle. Conseguí su número con un amigo que tenemos en común pero como no me atreví a llamarle le mandé un mensaje de texto. Las cosas entre nosotros no habían terminado bien y la conversación al principio fue un poco rara. ¿Cómo estás? ¿A qué te dedicas? ¿Qué estás haciendo en la ciudad? y esas cosas que se dicen los extraños que recién se conocen.

Como él no proponía un reencuentro, me armé de valor y le pregunté si podíamos vernos. No contestó inmediatamente, lo cuál entendí como una señal de que aún no superaba ciertas cosas de nuestro pasado, pero cuando empezamos a recordar viejos tiempos, y yo pensaba que definitivamente no lo vería, me invitó a su casa. Una alerta roja que no vi en ese momento fue que comentó que tenía la casa para él solo hasta el domingo. Le pregunté por qué tenía límites de tiempo para usar su casa como él quisiera y me dijo que la chica con la que vive había salido de la ciudad a visitar a unos familiares y que él estaba "libre" todo el fin de semana.

Obvio le pregunté sobre su relación con ella y según él llevaban unos meses viviendo juntos, pero no era "nada serio" dando a entender que era más una relación de roomies que de pareja. Ahora bien, hace mucho que perdimos contacto, pero sé que por su vida han pasado muchas, pero muchas mujeres, así que en ese momento no me pareció raro y no le di muchas vueltas al asunto.

Para esto, yo me estaba quedando en el depa de Mayra, así que platiqué con ella cómo veía si me perdía con Pepe la noche del viernes y regresaba el sábado a su depa. Tuve que hablarle de la maldita abstinencia sexual que me está matando para convencerla porque ella ya había hecho planes para el fin de semana juntas y se me estaba poniendo celosa.

Con Pepe las cosas siempre fueron directas. Es decir, siempre nos dijimos las cosas de frente y en la época en que fuimos amigos-que-cogen-cada-que-pueden solíamos contarnos todo, así que imaginé que me contaría sobre esta nueva chica y su enorme serie de aventuras eróticas. Total, que le mandé mensaje confirmando que pasaría la noche del viernes con él. Se puso feliz.

Llegó el viernes y después de acompañar a Mayra a hacer algunas compras, visitar amigos y salir a comer, hice una pequeña maleta con ropa, cepillo y pasta de dientes y condones que compré en la farmacia. Después pedí un Uber para ir a casa de Pepe. Le mandé un mensaje para avisar que ya iba en camino y me contestó que perfecto, que en ese momento él saldría de su trabajo y trataría de llegar antes que yo.

Cuando llegué y bajé del auto lo primero que vi fue un jardín muy bien cuidado, un tapete de 'Bienvenido' frente a la puerta y un caza sueños colgado del techo. No, no. Esta chica no es nada más su roomie. ¡Está casado! fue lo primero que pensé. Digo, yo prácticamente viví en esa casa y les puedo asegurar que era una verdadera pocilga. Pero bueno, ya estaba ahí, frente a la puerta y de verdad quería un acostón así que mi calentura opinó que Pepe no es de los que se casan, que tal vez ya no era tan descuidado con sus cosas. No lo pensé mucho más y toqué el timbre.

La segunda señal llegó tan pronto Pepe abrió la puerta. ¡La casa estaba totalmente decorada! Los colores de los muebles están coordinados, había cojines, cuadros colgados en las paredes y fotos de Pepe con su roomie por todos lados.

No dije nada. No quise hacer panchos ni ponerme muy crazy sobre su estado civil. Me saludó como si nunca nos hubiéramos dejado de ver, como si no hubiera pasado todo aquél embrollo de hace unos años. Se veía contento de verme, su alegría parecía auténtica y la verdad es que yo también estaba feliz aparentando que en realidad no había pasado nada.

Pepe sirvió un par de tragos (igual que antes, sabe que no tomo alcohol, pero no le importa, me prepara uno, tal vez con la esperanza de que algún día se me olvide y me lo beba de un tirón). Nos sentamos en la sala y nos pusimos al día en la historia de nuestras vidas. Hablamos de la última vez que nos vimos, omitiendo por completo cualquier aspecto negativo de aquél día -esa es historia para otra ocasión- y de cuanto habían cambiado nuestros sueños y planes de vida.

Como a la hora de estar platicando repentinamente se acordó que había quedado con su chica "nada serio" de llamarla en cuanto llegara a casa (que fue poco antes de que yo llegara). Se fue a otra habitación y yo me quedé en la sala en completo silencio, acompañada de un sentimiento de no pertenencia. Estaba en el sillón, saqué mi teléfono del bolso y empecé a mensajear a Mayra sobre lo que estaba pasado. Incluso le mandé un par de fotos de la decoración de la sala para que entendiera a detalle lo que estaba viviendo.

Si han leído hasta acá creo que podrán ver como poco a poco me fui dando cuenta de la situación en la que me había metido. Todo lo anterior eran señales, pero cuando se fue a la otra habitación a hablar con su... ¿novia? ¿esposa? ya no me quedaron dudas. Pepe no era soltero. Ya no era aquél chulo que sabía que podía tener cualquier mujer que quisiera. Lo habían domesticado, como él mismo decía de los hombres casados que eran sumisos con sus parejas. Lo escuchaba hablar como si fuera un viernes normal en su vida de casado, solo en casa, como debe ser, explicándole a su pareja por qué no había llamado en cuanto llegó a casa.

Para esto, mi cerebro se empezó a revolucionar y me empecé a poner nerviosa. Ya sé. No soy una blanca paloma. También tengo mi propio pasado, pero por eso mismo es que desde hace un tiempo decidí -por otra historia que cuando se me pase la vergüenza les contaré- que nunca más me metería en medio de una pareja. No quiero tener ese mal karma en mi vida (otra vez).

Total, que terminó su llamada (sí, le dijo "yo también te amo" antes de colgar, por si se lo estaban preguntando), regresó a la sala, tomó su trago y se sentó, así, como si nada.

Saqué el tema de inmediato dado que era obvio que la chica "nada serio" es su novia en una relación "totalmente seria". Real, legítima novia que vive con él. Y aquí es donde él me contó toda su historia. Sí están en una relación seria, con planes de casarse y pláticas de tener hijos, pero... tienen problemas en la cama que lo están haciendo reconsiderar toda su relación (típico de él, ¿eh?).

Le pregunté cuáles eran esos problemas y ahora sí, saquen sus pañuelos: El problema es que ella quiere sexo 24/7. Ya sé, pobrecito ¿No? Según él, ella lo presiona mucho para tener sexo, ya no soporta coger con ella y pasa tremendo trabajo evitarla. Al parecer su chica es bastante insegura y celosa y necesita constante validación a través del sexo. La verdad, mientras me contaba estas cosas sobre ella, me recordó un poco a mí misma.

Ella tiene 24 años y me parece que su juventud y sus inseguridades influyen mucho en lo que les está pasando. Ahora bien, esta chica es ideal para el Pepe que yo conocí hace 10 años, pero al parecer no cuadra para el Pepe de ahora. El Pepe de ahora quiere disfrutar cuando tiene sexo, no hacerlo siempre como una prueba de su compromiso con ella o para darle un empujón a su auto estima. ¡Y esto me lo estaba diciendo el mismo hombre que antes se acostaba con todas las que podía precisamente para alimentar su propia autoestima!

Ahora bien, para ser sincera (o al menos transparente) en este momento dejé que mi ego tomara todas las decisiones que tomé. Mientras platicábamos de su "situación" él hacía comparaciones: su chica vs yo... y yo se las creí toditas, o al menos me esforcé para creerlas. Normalmente no hago caso a los tipos que me dicen lo buena que estoy o que soy genial por tal o cual cosa... sé lo que buscan cuando me hablan así y lo que digan no influye para decidir si yo también quiero. Eso sí, me recordó que él no me buscó, yo lo busqué en cuanto llegué a la capital, así que según su lógica él no andaba buscando con quien ser infiel, sino que, por nuestro pasado, se le ocurrió que tal vez yo querría sexo con él y cuando nos estábamos mensajeando y le pregunté si nos podíamos ver, se dio cuenta que era la oportunidad perfecta para disfrutar (por fin) del sexo sin obligación. Algo tenía de razón, no lo voy a negar. Además, hablaba de mí como si hablara de la Diosa Venus. Sus palabras alimentaron mi autoestima (¡como a su novia!) y las escuche todas como como monja cuando le leen la Biblia.

En este momento yo ya estaba más que entregada, pero el poco de conciencia que me quedaba me impedía aceptarlo, así que entré en los detalles espinosos. Literalmente le dije "esto es infidelidad", "si lo hacemos no lo podemos deshacer", "si se entera te dejará", y todas las cosas que se puedan imaginar para tratar de hacerle (¿hacerme?) entrar en razón. Además, le dije que por mí no habría problema si nos pasamos el tiempo platicando sin hacer nada que cruzara la frontera de su relación o que lo metiera en serios problemas.

Mi discurso duró unos 10 o 15 minutos. Lo dijimos todo. Casi, casi le hice una lista de pros y contras. No cuento esto como una excusa. De hecho, ahora que lo pienso me doy cuenta que haber dicho todo eso conscientemente (y sobriamente) hace que mis decisiones posteriores sean todavía peores. Él me dio sus argumentos (más halagos que mi ego se comió completitos) y cuando ya no había mucho más que hablar le dije "creo que sí quiero coger contigo"

Así que pasó. Fue como antes. Quizá mejor. La diferencia fue que esta vez no lo hicimos en su habitación. Nos quedamos en el sofá porque si su novia es como él dice que es seguramente encontraría cabellos míos en la cama. Estará mal decirlo, pero fue muy erótico que mientras me penetraba hablamos de no dejar rastros, tener todas mis cosas (bolso, celular, etc.) en un solo lugar para no olvidarlas, cerrar las cortinas por aquello de que no fuera a pasar una vecina.

Así que así fue. Cogimos en el sofá. Diferentes posiciones, besos, lamidas, gemidos. Toda la situación fue muy, pero muy pasional. Él me dijo que extrañaba como se sentía estar dentro de mí, como cuando me conoció en la pizzería, como cuando me cogió en el balcón de aquél hotel, como cuando lo hacíamos en el coche de su hermano (que moría de celos porque también me quería coger), que todo este tiempo se ha masturbado recordándome, que quería darme muchos orgasmos...

Ya sé que mi compás moral siempre ha estado un poco extraviado, pero en ese momento sentí que más que coger estaba ayudando a un amigo. O sea, claramente él necesitaba sexo sin compromisos y quién mejor que yo para ayudarlo con eso.

Todo funcionó perfecto. Él dijo que estaba a punto de terminar cuando apenas llevábamos unos veinte minutos haciéndolo, pero me las ingenié para prolongar la sesión un poco más. Yo terminé montaba sobre él, de espaldas, y justo después le dije que era momento de que él lo hiciera. Seguí moviéndome y cuando no pudo más, se paró junto a mí y me dijo que no quería tirarlo al piso para no ensuciar la alfombra, así que me lo metí a la boca, dijo me voy a venir y me lo tragué todo. No estaba preparada para eso, la verdad.

Él se quedó ahí, parado, frente a mí, pensé que todo había terminado así que seguí lamiéndolo, con cariño, limpiando todo su falo para que no quedara evidencia de lo que habíamos hecho. En algún momento él me diría suficiente. Pero no dijo suficiente. Me empujó hacia el sillón hasta dejarme acostada, me abrió las piernas y me volvió a penetrar. Eso se sintió fenomenal e inmediatamente pensé que me regalaría otro orgasmo.

No pasaron más de cinco minutos cuando él dijo que terminaría otra vez. Se iba a acomodar para dármelo en la boca otra vez, pero lo jalé hacia mí con mis piernas y le pedí que no se saliera. Lo quería adentro. Me abrazó muy fuerte y tuvo un orgasmo muy intenso. Se sintió genial. Para mí y para él.

Cuando le conté a Mayra esto de que yo le pedí que terminara dentro de mí lo primero que dijo fue "¿Entonces para qué madres compraste condones?" Por tonta. Esa es la única respuesta. Hay muy pocos hombres a los que les permito penetrarme sin condón. Pepe es uno de ellos. Eso lo sé desde el primer día que me acosté con él y como estaba segura que esa sería la última lo habría hecho, aunque él no me preguntara.

Bueno, para terminar esta historia: Después del sexo no hubo silencio incómodo, ni miradas que evitar. Todo lo contrario, él se preparó otro trago. Sacó un porrito para quemar como en los viejos tiempos y todo fluyó normal. Mi indecisión y mis nervios habían desaparecido y por un momento me olvidé que Pepe tenía una relación sentimental. Por un momento nada más, porque mis planes para esa noche habían cambiado. Ya no me podía quedar a dormir en su casa (por los cabellos en la cama y demás). Después de un rato de plática equis decidí pedir un Uber y aunque él protestó un poco, no hizo mucho por detenerme. Eso sí, me encargué de no olvidar nada para no dejar evidencias. Para mí, esa noche fue como cualquier otra noche con el Pepe de mis tiempos en la universidad.

Pero no iba a ser tan fácil. Cuando iba de regreso a la casa de Mayra no pude dejar de pensar en lo que diría mi papá si supiera lo que acababa de hacer. No sé por qué pensaba en mi papá. Quizá era mi consciencia hablándome. Reclamándome. ¡Lo volviste a hacer, idiota!

Esa misma noche le conté a Mayra todo lo que había pasado. Estaba más interesada en los detalles sexuales que en la cuestión de la infidelidad. Ya era de madrugada cuando nos acurrucamos en su cama y dormimos como bebés.

A la mañana siguiente, mientras platicaba con ella sobre esto me di cuenta que sonábamos como personas extrañas. No me reconocí en mis palabras. Ahí estábamos, intentando darle sentido y buscando excusas de por qué había hecho lo correcto al "ayudar" a un amigo. Me hace sentir mal no tener remordimientos ni sentimientos de culpa. Debería tener sentimientos negativos sobre lo que hice, asqueada conmigo misma, pero simplemente no lo siento.

miércoles, 5 de julio de 2017

La novia fantasma

Un adolescente y su novia. Son felices y están muy enamorados. Nunca se esperaron la tragedia; el joven se embriaga en una fiesta y tienen un accidente en el automóvil. Ella muere. Naturalmente, él se siente culpable.

Pero la chica no se ha ido. Se queda en este mundo como un fantasma. No quiere irse ni estar sin su amor. Desafortunadamente él no puede verla ni escucharla. Ella susurra cosas a su oído que él percibe subconscientemente, como si fueran ideas propias, pero por más que lo intenta, no puede hacer sentir su presencia.

Por un tiempo ella se contenta con pasar todo el tiempo junto a él y reconfortarlo tanto como pueda. Al parecer logra efectos positivos en él. Sutilmente logra influenciarlo para que deje de tomar alcohol, deje de sentirse culpable y recomponga su vida. Todo parece funcionar bien.

Las cosas empiezan a cambiar conforme pasa el tiempo. El joven crece, la novia fantasma no. Él empieza a superar la muerte de su novia. Ya no pasa horas mirando fotos donde aparecen juntos. Ya no visita su tumba frecuentemente. La novia fantasma quiere verlo feliz, pero saber que la olvidan la hace sentir miserable. Recuerden que ella no ha cambiado, sigue siendo una niña y sigue enamorada de él.

Pasan algunos años y el chico que ahora es un joven adulto empieza a salir con otras mujeres. La novia fantasma está molesta y celosa. Empieza a sabotear sus salidas metiéndole ideas locas en la cabeza, con su habilidad para hacerse escuchar subconscientemente, para que él se comporte como un estúpido y arruine sus posibles nuevas relaciones.

Incapaz de encontrar la felicidad, el joven recae en la depresión. Regresa a la bebida, se involucra en peleas, pierde su trabajo. La novia fantasma tiene una sensación agridulce. Por una parte ha conseguido que él no se involucre con nadie más, pero por otra parte ha convertido su vida en una mierda. Una noche el joven tomó una gran cantidad de pastillas para dormir que casi terminan con su vida. A la novia fantasma se le ocurre un horrible plan: si él muere entonces podrán estar juntos para siempre.

Ella empieza a orilliarle cada vez más a hacer actos auto destructivos susurándole al oído pensamientos venenosos, intentando que él se odie a sí mismo. Él se aleja de su familia y amigos. Un día compró un arma sin siquiera saber realmente para qué. La novia fantasma odia hacer esto, pero cree que es la única manera.

Olvidé mencionar algo. En todo este tiempo la novia fantasma ha visto a otras personas acompañadas por sus propios fantasmas. Nada terrible como se ve en las películas de horror. Hay, por ejemplo, un hombre a quien su padre fantasma todavía lo sigue para darle consejos. Una madre que perdió a su hija, pero la niña todavía camina junto a ella tomándole la mano. El espíritu de un perro labrador que mueve la cola cuando llega su amo. Estos fantasmas pueden verse entre ellos, pero no se detienen a hablar por temor de perder de vista a la persona que más aman.

Por fin el joven parece que ha tocado fondo y está listo para terminarlo todo. La habitación está oscura y calurosa. El arma está en el buró. La novia fantasma sabe que ha llegado el momento pero no tiene el valor para verlo morir. Lo deja solo. Camina hasta el parque y ve a otras personas con sus fantasmas, pero ahora nota cosas que antes no percibió.

El consejo del padre fantasma, siempre crítico, parece francamente abusivo, constantemente reprendiendo a su hijo por su fracaso e insuficiencia. El hijo parece miserable. La madre de la pequeña niña no puede mirar otros niños jugando sin soltar las lágrimas. El perro labrador fantasma ya no está, sin embargo el niño, que ahora es un joven tiene una nueva mascota y se ve feliz. La novia fantasma se da cuenta que lo que ha hecho está mal.

Regresa apresurada a la habitación de su novio, que está a punto de dispararse en la sien. Le ruega que no lo haga. Suplica y llora. Él no quiere escuchar esos pensamientos que invaden su mente. En el cajón del buró están las fotos olvidadas de cuando eran jóvenes y estaban vivos los dos. Ella logra meterle en la cabeza que abra el cajón y vea lo felices que eran juntos. Después de llorar un rato, el joven toma el teléfono y llama a su madre para pedirle que lo salve.

El joven ingresó a terapida, dejó la bebida y empezó a tomar medicamentos para la depresión. Fue un largo y duro periodo pero lo consiguió. La novia fantasma está feliz, pero parece estar desvaneciéndose al paso de los meses. Sabe que al fin lo dejará ir. En algún momento ella se esfumó para siempre.

martes, 4 de julio de 2017

Blanco espumoso

Nos acercamos a la entrada del restaurante. Le indico a la hostess que quiero comprar un par de botellas de un vino que probé meses antes en ese mismo lugar. No recuerdo el nombre del vino, pero era, blanco, espumoso, italiano y tenía una etiqueta blanca, con letras negras y un gran escudo rojo en medio. Le dije que no lo tomaríamos ahí, sino que queríamos las botellas para llevar a casa.
La señorita llamó a un mesero, le repitió mi pedido y este se fue a la barra a hablar con el barman. A los pocos minutos regresó con una botella en la mano. Me alegré porque era la misma que andaba buscando. Eso sí, el corcho se veía dañado, como si hubieran intentado abrir la botella. Le pregunté qué onda y me explicó que el barman pensó que era para servirla en alguna mesa del restaurante y estuvo a punto de abrirla.

Las burbujitas del líquido estaban enloquecidas dentro de la botella y claramente se veía que salía un poco de gas por la rotura del corcho. Le dije al mesero que no importaba, que me la llevaba así, pero que quería otra más, por favor. Y me sale con que era la última. No había más. Iba a decirle que mejor no, que gracias, que ya no la quería, porque todo el show de comprar ese vino era porque la vez pasada que lo tomamos nos puso muy cachondas y esta vez mi mente puerca estaba planeando una encerrona en el departamento, con música, plática rica, vino blanco espumoso, plumas y toda la cosa. Jeje. Le digo que no sea malito, que revise la bodega a ver si encuentra más, pero dice que no, que de verdad señito, es la última que nos queda. Bueno pues ya qué, me llevaré esta nada más.

Le pregunto cuánto es de la botella y me dice que 4 mil pesos. WTF! 4 mil? El mes pasado que estuve en ese mismo restaurante nos tomamos 4 botellas y la cuenta fue de 8 mil, o sea, a 2 mil cada una! Ahora ya cuesta el doble? Insiste que sí, que ese es el precio y que lo tengo que pagar porque ya está abierta la botella. Le digo que no mame, que eso es una locura. Un abuso. ¡Yo no pedí que la abrieran! Empezamos a discutir. Se acerca la hostess a pedirnos que no hagamos escándalo. La mando a chingar a su madre. Viene el gerente y se arma tal discusión que intervienen los comensales. Unos a favor, otros en contra. 

Llegan los de seguridad del centro comercial, uno de ellos ve que estoy muy alterada y me toma fuerte del brazo. Le suplico que me suelte, que me está lastimando pero al mismo tiempo quiero reventarle la botella en la cabeza. Empiezo a llorar. Siento que voy a terminar en prisión por cuzca. Me despierto. La habitación está oscura. Tengo el brazo izquierdo entumecido y el corazón a mil por hora. Me doy cuenta que estaba soñando. Deben ser las 3 o 4 de la mañana.

Me quedo un rato despierta, dándole vueltas a este sueño tan loco. De verdad que estoy rependeja. ¿De dónde saco estas cosas? No tengo departamento. No tengo pareja. No tomo vino, ni whiskey, ni cerveza... ¡Y mucho menos pagaría 2 mil por una botella, ni cuentas de 8 mil pesos! Jeje. ¿Qué demonios pasa conmigo?

lunes, 7 de noviembre de 2016

Fotos privadas

Según cuenta la leyenda, el día de su cumpleaños, la prima de una amiga, se acababa de bañar y mirándose frente al espejo decidió tomarse una foto con el celular. Bueno, en realidad se tomó muchas fotos. Le gustaron tanto que decidió subir una, donde aparecía su cuerpo totalmente desnudo y mojado, a un sitio de internet. La tituló This is how a Mexican girl looks at her 23rd birthday". Según dicen, ella andaba más horny que de costumbre y esperaba que le comentaran cachondo para ayudarla a conseguir un rico orgasmo. La respuesta fue mejor de lo que pensaba. Más de 100 mensajes en los primeros 20 minutos. Los leyó uno por uno, montada en el descansa brazos del sillón de la sala, con una sonrisa en los labios y el suave frotamiento de su vulva contra la dura superficie.
Para la noche su foto estaba en la página principal del sitio, con una cantidad impresionante de likes y mensajes. Chicos hablando de lo hermosa que era, el tono de su piel, el corte de su pubis, sus curvas, sus tetas y su trasero. Se sentía tan bien por la reacción de la gente que decidió subir una foto más. Tenía que darse prisa porque su novia estaba por llegar al depa donde vivían juntas.
Ajá. Tenía pareja. No es que estuviera haciendo algo malo, porque en realidad no era infidelidad. Además, su cara no se veía en las fotos. Pero tampoco creía prudente confesarle a su pareja lo que estaba haciendo. Por otra parte, lo iba a hacer ese día y nunca más.
Esta vez se acostó desnuda en la cama, boca abajo, con las nalgas en forma de corazón bien paraditas y, aunque le costó un poco de trabajo, consiguió una foto que estaba segura le gustaría a los chicos del internet. La subió a la página con el título "Good night from Mexico City!". Eso sí, tuvo la precaución de poner su teléfono en "No molestar" para no recibir notificaciones impertinentes cuando estuviera su novia ahí.
Esa noche hizo el amor con su novia y pensando en lo que había hecho y los comentarios que había recibido consiguió uno de los orgasmos más intensos de su vida.
Por la mañana revisó su teléfono y encontró más de 400 comentarios no leídos sobre su nueva foto. Tuvo que esperar hasta subirse al bus que iba en la ruta de la universidad para poder empezar a leerlos. Era un subidón de adrenalina combinado con lujuria. Lo que iba a ser cosa de un día se convirtió en una adictiva necesidad por sentirse así de deseada. Subió más fotos. Muchas más. Fotos tomadas en su apartamento, en la azotea del edificio y hasta en el bus con una teta al aire libre. Fotos sexys todas. Empezó a complacer a sus "fans" tomando fotos en las posiciones que le pedían y ella se la pasaba de lujo leyendo los comentarios que le hacían.
No todo era miel sobre hojuelas. Su pareja empezó a resentir la falta de atención. Entre tantas masturbaciones clandestinas le quedaban pocos animos para tener sexo con su novia. Tuvieron un par de pláticas sobre eso, pero ella simplemente dijo que se sentía agotada por los exámenes de la universidad. Una tarde su novia la sorprendió tomándose fotos en la regadera. Entre nervios y risas le dijo que estaba planeando enviarle un par de fotos para hacerle saber que esa noche moría por hacerle el amor. Mintió. Cuando estuvo más tranquila lo pensó bien y se dio cuenta que lo que estaba haciendo podría aruinar su relación. Decidió no volver a hacerlo jamás.
Lo hizo al día siguiente. Se tomó fotos y las subió al internet. Una y otra vez. Día tras día. Entre más fotos subía, más comentarios recibía, más "likes" virtuales le daban y más cachonda se ponía.
Una mañana estaba preparándose para ir a la universidad. Entró a la recámara y encontró a su novia con el teléfono en la mano. ¿Y esto?, preguntó. Se había olvidado de poner el celular en silencio, llegó notificación, la novia la leyó y de ahí fue fácil descubrir todo lo demás. Ella se quedó en silencio. No sabía cómo explicar lo que había estado haciendo durante meses. La novia estaba furiosa. Se terminó de arreglar para ir al trabajo, pero antes de irse le dijo que en la noche hablarían, que pensara bien lo que iba a decir porque ella no quería vivir con alguien que le mentía y ocultaba cosas. ¡Menos ese tipo de cosas!
Ese día fue terrible. Ni siquiera leyó los mensajes pendientes. Desinstaló la aplicación del celular. Se fue a la universidad y pasó todo el tiempo buscando una explicación más o menos coherente.
La noche llegó. La novia llegó. Estuvieron un rato en el depa sin siquiera hablarse. Ella preparó quesadillas con jocoque untado. Puso la mesa y esperó. Se sentaron a cenar. Empezaron a hablar. Ella decidió que lo mejor era contarlo todo, así tal cuál se los he contado yo, sin omitir detalles, ni motivaciones. Se sentía culpable, pero a la vez no pensaba que fuera algo tan malo. La novia escuchaba con atención, sin interrumpir. Cuando ella terminó de contarlo todo no se le ocurrió otra cosa que decir: Cena. Se te van a enfriar las quesadillas. Y quizá eso fue lo que más emputó a la novia. Empezó a reclamarle, casi a gritos, que hubiera pasado todo ese tiempo haciendo esas cosas sabiendo que eso afectaría para siempre su relación. Le dijo que si quería que siguieran juntas tenía que dejar ese asunto de las fotos de una vez por todas.
Esta vez ella fue la que se quedó callada. Lo pensó por un momento y luego dijo: No. No lo quería dejar. Eso era algo de ella. No hacía daño a nadie, sino todo lo contrario, era algo que la hacía muy feliz. No se comparaba con hacer el amor con ella, simplemente era algo diferente. No llegaron a ningún acuerdo. Esa noche durmieron juntas, pero no hubo beso, ni buenas noches. La siguiente semana practicamente no hablaron más que para lo necesario. Y, aunque no se lo dijo, ella no subió ninguna foto durante ese tiempo.
Una noche la novia quiso hablar. Hablaron por horas, pero en resumen lo que dijo fue "Si no piensas dejarlo, entonces déjame ser parte de eso. ¿Quieres subir fotos? Espera a que yo llegue y deja que yo te las tome. ¿Te excitan los comentarios? Deja que yo los lea para que me exciten a mí también.". Obvio ella aceptó de inmediato.
Al principio les funcionó, pero luego pasó algo curioso. Era demasiado excitante el proceso de la sesión fotográfica que terminaban haciendo el amor antes de subir las fotos. Para cuando habían terminado ya había perdido el sentido buscar "likes" virtuales o comentarios de desconocidos. Finalmente pasó la emoción y la adrenalina del exhibicionismo y la chica decidió borrar todas las publicaciones de sus fotos en internet.

martes, 17 de mayo de 2016

Los besos de Isabel

Isa y yo no hemos hecho inseparables. Pasamos todo el tiempo juntas. Hablamos tanto y de tantas cosas que mi mamá ha dicho que parecemos cotorras de zoológico. Nuestras personalidades hacen clic en todos los niveles y me doy cuenta que es la primera vez en la vida que tengo una amiga a la que puedo contarle todo sobre mí. Cuando la conocí pensé que era un bicho raro. Ahora me doy cuenta que la rara era yo. Siempre me he llevado bien con todo el mundo, pero nunca antes me había identificado tanto con alguien. La quiero muchísimo. Es mi mejor amiga.

Algunas veces me acompaña a la clase de catecismo que da mi mamá a los niños que van a hacer la primera comunión. A mí no me gusta mucho ese rollo, voy porque tengo que ayudar a mamá, pero a Isa sí le gusta rezar y leer la biblia.

Hace un par de meses iniciamos el ritual de juntarnos en mi casa los sábados por la noche a ver películas de terror en mi casa. Nos instalamos en el sofá de la sala, yo sentada y ella acostada junto a mí, con la cabeza acomodada en mis piernas. Le hago piojito y le acaricio el cabello mientras vemos la película. Casual ¿Cierto? O sea, cariño de amigas. No piensen mal. Básicamente todo lo que hacemos es ver películas de miedo, comer palomitas y golosinas, acurrucarnos y reír histéricamente cuando nos espantamos.

De verdad, las caricias son muestras de cariño que hacen las amigas todo el tiempo. ¿Ok? Es súper normal. La alegría de recibir un mensaje de texto suyo para preguntar si puede venir a verme y la emoción que me da cuando tomo su mano entre mis manos no es nada inusual. Así es como se tratan las buenas amigas. Además, siempre espero a que sea ella quien se acurruque junto a mí e inicie las caricias, los abrazos y los cariños porque no quiero que piense que me gusta, que soy rara, o lesbiana o qué sé yo. Que obviamente no, no me gusta. La quiero mucho sí, pero como amiga. A mí me gustan los chicos y si no he tenido novio hasta ahora es porque no he conocido a algún chico que me haga perder la cabeza.

♦ ♦ ♦

Las cosas han ido progresando durante el semestre en el colegio. Isa y yo pasamos todo el tiempo juntas en la escuela, y los fines de semana se queda conmigo en casa. Si no está conmigo extraño su compañía y me empiezo a poner triste, pero soy bastante eficaz para expulsar esos pensamientos intrusos fuera de mi mente. Me pongo a leer o salgo a caminar a la plaza. En el otoño empezó a hablar con un chico y para navidad ya se habían hecho novios. ¡Genial! Estoy feliz por ella. Es un chico súper lindo. De hecho yo intervine para que él la invitara a salir. Además, soy la primera en decir que hacen una hermosa pareja… lo cual me mata un poco por dentro.

Ahora, los sábados salen a cenar o al cine y después, ya un poco tarde, su novio la pasa a dejar a mi casa para nuestras ya clásicas pijamadas. Mientras ellos hacen sus cosas de novios yo me siento en el sofá a esperar, mirar el reloj y tratar de acelerar el tiempo para que Isa llegue a casa y esté conmigo.

Y bueno, esta noche sentí celos.

Sí, celos. Terribles y horribles celos. Llegaron muchos amigos a la casa después de la cena de año nuevo, incluyendo Isa y su novio. Ellos estaban muy juntitos al otro lado de la sala. Se tomaban selfies con el celular y reían como tontos. ¡Agh! Me hice la indiferente porque lo último que quiero es que ella se dé cuenta que eso me pone mal y piense que me estoy volviendo loca. A eso de las dos de la mañana salieron de la casa y se metieron a su auto a ‘platicar’. Desde la ventana los vi y sentí náuseas. No, no los estaba espiando, pero no entiendo por qué no podían platicar aquí, con los demás. Seguro se estaban besuqueando. Ya sé, empiezo a sonar como idiota, pero es lo que siento. Ni modo.

Mi mamá dice que es normal sentir celos de los amigos. ¿Normal? ¡Odio sentirme así!

♦ ♦ ♦

Un mes después estamos juntas Isabel y yo en casa. Es sábado en la noche y como siempre nos instalamos en el sofá frente al televisor. Esta vez pusimos una romántica. Bajo la misma estrella, se llama. Sí, ya dejamos atrás las películas de terror y de hecho nuestra amistad ha progresado un poco más. Ahora nos acostamos juntas en el sillón, no como antes, que yo me sentaba y ella acomodaba la cabeza en mis piernas. Y bueno, como estamos las dos en el sillón tenemos que acomodarnos muy pegaditas porque apenas entramos. Me gusta poner mi brazo libre a su alrededor y a veces me quedo dormida así (¡Es realmente genial!).

Cuando a ella le ha tocado estar detrás de mí, igual me abraza, pero también a veces, sin avisar ni por ningún motivo aparente, aprovecha y me da suaves besos en la oreja o en la mejilla, que me encantan, pero no digo nada, aunque siento que miles de mariposas vuelan en mi estómago cada vez que sus labios tocan mi piel. Yo no me atrevo a hacer lo mismo. Eso de besarla suena muy bien, pero no quiero que lo malinterprete. O sea, sé que es normal. Todas las amigas se besan en la mejilla constantemente y ella es una persona muy afectiva, así que imaginar alguna intención oculta es una locura. A mí me gustan los chicos y me molesta pensar que ella me quiere de una manera diferente, no por ella, sino porque no sé de donde me salen esas ideas. Hay algo malo en mí.

Como sea, mientras vemos la película ella me besa en la frente. Mariposas. Luego empieza a besarme la mejilla, suave y cautelosamente. La dejo hacer. Obviamente lo estoy disfrutando mucho. Un beso tras otro, incluyendo su respiración en mi oreja, la piel se me pone de gallina.

Entonces un beso cae en la comisura de mis labios. Debe sentirse muy incómoda. ¡Sus labios casi tocaron los míos! Volteo a verla, con mi sonrisa estúpida, como diciendo “Hey, tontita, casi me besas los labios”, pero me doy cuenta que ella no me está viendo, ni siquiera ve la película, tiene los ojos cerrados y sigue tirándome besos tiernos en la mejilla. Giro un poco más la cabeza, lentamente, como para ponerle una trampa y que uno de sus besos caiga en mis labios. Isa no se entera, sigue con los ojos cerrados y el piquito parado, tirando besos a diestra y siniestra.

Y entonces BAM. ¡Me besa los labios! Una, dos, tres veces. Ok. Ok. ¿Qué demonios está pasando? Le devuelvo un beso. Me da dos besos más y en el tercero ya no retira sus labios. Me está besando. La estoy besando. Nos estamos besando. Por un momento me siento mal. No porque me esté besando con mi mejor amiga, sino porque se dará cuenta que soy mala para besar. No me importa. Esto se siente genial. Me dejo llevar. Nos besamos durante no sé cuánto tiempo. No puedo comprender lo que está pasando, pero me encanta.

Isa rompe el beso. No decimos nada. Mi corazón late a mil por hora. Me mira a los ojos como esperando una reacción mía y lo único que se me ocurre decir es “Que horror que Hazel vaya a morir.”, refiriéndome a la película. Ella sonríe y no dice nada. No puedo sostener su mirada así que giro los ojos hacia la pantalla, intentando calmarme para que no se dé cuenta de lo rápido que late mi corazón y el temblor en las manos.

Me hago la loca un momento pero no puedo resistirlo. Quiero más. Giro mi cuerpo para quedar acostada frente a ella. Con mi cara hacia la suya. Me mira y me besa nuevamente. Demonios, que bien besa. Me come la boca con lamidas y mordidas. Yo soy torpe para besar, lo sé, pero si cierro los ojos veo millones de colores diferentes avanzando rápidamente. Este beso dura una hermosa eternidad.

Momento. ¡Isa tiene novio! ¿Qué soy ahora? ¿La amante? Empiezo a irme en un hoyo de depresión, pero trato de alejar esos pensamientos de mi mente y sigo besándola porque tal vez esto no se repita jamás. Mañana regresará con su novio y esto de ahora nunca pasó.

Rompemos el segundo beso. Ninguna de las dos dice una sola palabra. Actuamos como si nada. Volvemos la atención a la película y la noche sigue como de costumbre. Pero, por supuesto, eso de volver a ver la película es un decir, yo solo tengo una sola cosa en la mente: Isabel.

Por fin termina la película que nos hizo llorar a moco tendido. Le digo que estoy exhausta. Apagamos todo y nos vamos juntas a mi habitación. Sin mucha ceremonia nos metemos bajo las sábanas. La habitación está oscura. Isa acomoda su cara muy cerca de la mía, me abraza e inmediatamente se queda dormida. Me doy cuenta por su respiración. Mi cuerpo está cansado de tantas emociones pero mi mente no deja de darle vueltas al asunto.

Quiero besarla pero no me atrevo. Siempre he sido así, emocionalmente cerrada. Soy sarcástica y hago comentarios como alguien que es muy valiente, pero a veces ni yo misma sé cuando hablo en serio o no. Es mi manera de ser, nunca expongo mis sentimientos si sé que hay un enorme potencial de salir lastimada. No puedo demostrarle cuanto la quiero, como amiga, por miedo a que se aleje de mí o que sospeche que algo pasa conmigo. Así que básicamente dejaré que lleve nuestra amistad en la dirección que quiera, para que si algo malo pasa ella sea la responsable.

Isa, en cambio, es libre emocionalmente. Esa es precisamente la razón que me hace pensar que todos esos avances, besos y arrumacos son parte de su comportamiento normal con sus verdaderos amigos. Es su personalidad. Tiene que ser así. Además, es devota católica, va a misa los domingos, reza por las noches y cuando va a la clase de catecismo de mi mamá a ella le gusta hacer las lecturas de la biblia y explicarles a los niños de qué va tal o cual historia. Y bueno, para no ir más allá, en cierta ocasión, cuando estábamos en el colegio, alguien comentó que un par de chicas del último año eran lesbianas y ella inmediatamente dijo que eso le parecía un asco. Así, que si me preguntan en este momento qué está pasando por su cabeza, la respuesta es: No tengo ni puta idea.

♦ ♦ ♦

Amanecemos en la cama al día siguiente. Isabel me abraza de cucharita y yo no aguanto las ganas de hacer pis. Cuando me levanto de la cama ella despierta. El día transcurre normal y no se habla nada de lo que pasó la noche anterior, ni siquiera una insinuación a los besos o a la película. Lo de anoche nunca pasó. O al menos eso pretendemos.

♦ ♦ ♦

Pasó una semana y todo normal. Isabel y yo estuvimos juntas en el colegio y no hubo situaciones incómodas ni miradas cómplices. Todo como siempre. Han pasado catorce días desde el glorioso primer beso y nosotras seguimos actuando como si nada. De hecho, me pregunto si de verdad ha pasado algo porque tal parece que lo soñé. Todo el tiempo estoy pensando en sus ojos mirando los míos, en sus labios, en sus besos.

Me siento en clase y mi mente se va a cada momento de esa noche. Cada beso, cada caricia, cada movimiento de nuestros cuerpos en el sofá. Es una repetición constante y cada vez que lo recuerdo vuelan las mismas mariposas de colores. Estoy tan obsesionada que no soy capaz de concentrarme en nada. Me digo a mí misma “Ok. Voy a leer veinte minutos y después me sentaré a pensar en ella.” No consigo leer veinte minutos. Ni siquiera veinte segundos. Todo es Isa. Isabel escribo, una y otra vez, en mi cuaderno.

Me siento culpable. Me siento culpable por no poder dejar de pensar en ella. No sé si soy lesbiana. Tal vez. Pero eso sí, les aclaro: No veo nada moralmente malo en ser lesbiana y creo que no me importarían estos sentimientos si no se tratara de mi mejor amiga. Mejor amiga que podría perder si se enterara que no hago otra cosa que pensar en ella. Quisiera poder regresar a la época en que solo la veía como mi mejor amiga y nada más.

♦ ♦ ♦

Sábado. Han pasado un par de semanas desde la noche del beso. Estamos sentadas en el sofá viendo una película que están dando en la televisión. Hay algo de tensión entre nosotras. Me da terror que ella haya llegado a la conclusión de que besarme fue un gran error, o peor, que piense que yo lo provoqué. Por otro lado... ¡Muero por besarla!

Cada movimiento suyo, cada vez que su mano roza mi pierna o cada vez que descansa su cabeza en mi hombro, siento descargas eléctricas por todo el cuerpo. Tengo pánico, nervios y deseos al mismo tiempo. Mi cuerpo reacciona emocionalmente, mi mente reacciona físicamente. Todo al revés. Nunca antes me sentí así. Intento acercarme un poco más cuando hay oportunidad. En ocasiones tomo su cabello y lo acaricio como si nada. Pero soy cobarde. Quiero besarla pero nunca iniciaré el beso. Lo sé. Es demasiado arriesgado. Su rechazo sería demoledor.

La película es una porquería aburrida. Isa pone su cabeza en mi hombro y me da un beso en la mejilla. La miro con ojos de borrego enamorado y su mirada se queda en la mía. Intento saber lo que pasa por su cabeza pero no lo consigo. Nunca he sido buena leyendo las emociones de los demás. Pero entonces me doy cuenta que acerca un poco su cara a la mía, se detiene como esperando que yo tome la iniciativa. Acerco mis labios a los suyos hasta que ya están a solo milímetros de distancia. Suavemente acaricia mis labios con su lengua y con eso fue suficiente. Nuestros labios hacen contacto. Dulces labios en acción. Toda la obsesión y deseo de los últimos días por fin encuentran cauce. Esta vez la besé con mucha intensidad y pasión. Correspondí a todas sus lamidas y mordí sus labios con fuerza y ternura. La película seguía su tonto guion y nosotras una maravillosa escena de amor. Pasamos la noche viendo televisión entre besos y caricias.

♦ ♦ ♦

El domingo en la mañana llama el papá de Isa para decirle que tiene trabajo y no podrá pasar por ella para ir a la iglesia, como es la costumbre, sino hasta muy tarde. De inmediato me pongo feliz ¡Pasará casi todo el día conmigo! Ella, en cambio, se ve menos contenta. Está de malas y cansada porque apenas dormimos. Yo traigo la adrenalina de la noche anterior, así que aprovecho que ella está descuidada e intento besarla, pero ella no me da bola. O sea, quiero besarle los labios pero ella gira la cabeza para recibir el beso en la mejilla. Demonios. Es devastador. Algo hice mal. Probablemente está arrepentida de todo el besuqueo de la noche anterior pero no tiene el corazón para decírmelo. Pasamos el día sin nada que valga la pena contar y cuando llegó su papá se fue sin más. He vuelto a las tinieblas.

♦ ♦ ♦

El sábado siguiente viene a nuestra ya clásica noche de películas. En toda la semana no tocamos el tema de lo que ha pasado, ni su actitud del domingo. Estamos solas y muero por besarla pero me parece que eso ya no ocurrirá jamás. La noche transcurre y se está haciendo muy tarde. Me angustia que todo haya acabado entre nosotras y quedemos como solo amigas. Al parecer los besos fueron solo un pequeño capítulo en esta historia y a partir de ahora solo vivirá en mi memoria. Disimulo, pero tengo destrozado el corazón.

Estoy pensando estas cosas y sin decir agua va Isa me besa. No sé explicar cómo fue porque sucedió de pronto y no lo esperaba. Eso sí, fue un beso corto y suave, no pasional como los de la semana pasada, pero para mí fue la confirmación de que los besos ya son parte de nuestra relación. Y digo relación sin saber a ciencia cierta a qué me refiero. Digo, somos amigas, eso es obvio, pero los besos implican algo más íntimo y tal vez algo sexual. ¿Somos lesbianas? No me importa, yo solo quiero besarla.

♦ ♦ ♦

Pasan los días y seguimos actuando como si todo fuera normal. Solo amigas. Seguido me pregunto porque nunca me he atrevido a tocar el tema con ella o por qué me torturo sin saber lo que ella piensa de todo esto. Honestamente soy un poco egoísta. Me da miedo que ella piense que quiero algo más de nuestra relación, se asuste y la pierda. Pero también me da miedo que si lo menciono ella llegue a la conclusión de que todo esto ha sido un error, que tiene novio y que debe ser totalmente fiel a él. Conclusión: No quiero perder el nivel de intimidad que hemos alcanzado, así que no hablaré jamás de esto con ella.

¡Pero fue mi primer beso! Dicen que el primer beso nunca se olvida. Pero en este caso cómo podría olvidarlo si mi primer beso fue con una chica y no con un chico, en una situación completamente inesperada que me ha puesto a cuestionar mi identidad sexual y que me tiene con los sentimientos a flor de piel todo el tiempo.

Ahora me doy cuenta que durante todo este tiempo he estado reprimiendo mis sentimientos por ella. Desde el primer día sentí una conexión especial entre nosotras. Todo este tiempo me he conformado con pensar que lo nuestro es una rara forma de amistad. Una amistad muy íntima. También he pensado que me gusta mucho besarla porque nunca antes había besado a nadie más y, por supuesto, besar es muy excitante, pero que eso era todo, amigas que se besan. Y pues no. No es así. Lo que siento por ella es algo mucho más profundo que una amistad.

Y todo eso está bien. Acepto que la quiero muchísimo. Es mi mejor amiga. ¿Pero por qué demonios no dejo de pensar en ella?

♦ ♦ ♦

Pasan los días y yo sigo pretendiendo que soy la misma de siempre. La chica que estudia y saca buenas notas en el colegio, la chica que habla de chicos y de romances platónicos, aunque en secreto mi mente se entretiene con un solo pensamiento: Isabel.

♦ ♦ ♦

Estoy en casa leyendo a Capote cuando me llega un mensaje de texto. Es de Isabel.
Isa: ¿Qué es lo que nos pasa?
Valeria: ¿De qué hablas?
Isa: Sabes de lo que hablo.

Tiene razón. El corazón se me acelera a mil por hora. Presiento que esta es la manera que decidió para terminar con todo, piensa hemos cometido un error y debemos parar.
Valeria: No lo sé. Todo el tiempo me pregunto lo mismo, pero aún no lo sé.
Isa: Yo tampoco lo sé.
Valeria: Sé que te amo. Es solo que no sé de qué manera te amo.
Isa: ¡Exacto!
Valeria: Tienes novio.
Isa: ¿Crees que no lo sé? Me siento una mierda.

Seguimos hablando sobre cómo fue que llegamos a esto, si había sido sólo un juego que nos atrapó o si en realidad hay algo más entre nosotras. Algunas veces ella dice que me ama, otras veces yo se lo digo (¡Por fin!) y ella me contesta con corazoncitos que me hacen feliz. La cuestión acá es que no sabemos si nos amamos románticamente o es simplemente amor ñoño de amigas.

Tratando de conciliar nuestras ideas ella sugiere que quizá lo mejor sea dejar las cosas así porque no es justo para su novio. Yo (¡Arrrgh!) le digo que estoy de acuerdo. Le prometo que cuando sepa con seguridad lo que siento por ella será la primera persona en enterarse. Ella asegura que hará lo mismo.

♦ ♦ ♦

Isabel me avisa que está afuera de mi casa. Su novio la trajo después de ir a cenar. Decidimos seguir con los sábados de película porque nos prometimos que antes que nada está nuestra amistad y nada debería de cambiar entre nosotras. Bueno, solo los besos. Decidimos que no más besos. Estoy contenta con esa decisión. Es lo mejor. Pasé la semana moliéndome el seso sobre mis sentimientos hacia ella pero no llegué a una conclusión definitiva. Ella tampoco, supongo. Al menos no ha dicho nada sobre eso.

Pasamos la noche viendo películas y cambiando de canal, pero sobre todo conteniendo las ganas de besarnos. ¡Es obvia la tensión! Se hace tarde y nos vamos a la cama.

-¿Qué harías si intento besarte? -, pregunta Isa tan pronto apago la luz de la lámpara.
-Te doy un zape. -, le contesto.
-¿Me rechazarías? -, insiste.
-¡Por supuesto! Ese fue el acuerdo. -, le digo sin mucha convicción.
-Cierto.

Se queda en silencio un par de minutos y yo me quedo a la expectativa. Si me vuelve a preguntar le contestaré con un beso enorme. En lugar de hablar junta su cuerpo al mío, me abraza y cruza sus piernas entre las mías. El calor de su entrepierna en mi piel es intenso. La abrazo al tiempo que entrelazamos nuestras piernas. Ella instintivamente mueve la cadera y frota su sexo con el muslo de mi pierna derecha. Despacio, pero descaradamente, hago presión porque quiero sentirla plenamente. Se monta sobre mí frotando su pubis contra el mío. Quiero besarla pero le he prometido que no lo haré.

Lo que hacemos no es moralmente mejor que besarnos. Digo, por su novio y todo lo demás. De hecho, es mucho peor. Pero qué demonios, no tengo la voluntad ni las ganas de detenerla.

♦ ♦ ♦

Después de aquél interesante fin de semana he pasado el tiempo intentando convencerme de que me dejé llevar por el momento y la pasión. Me repito una y otra vez que es imposible que pueda enamorarme de una mujer y que toda esta confusión de sentimientos no es más que una gran amistad. Me gustan los chicos, soy normal y no hay nada de malo en mí.

Con todo este asunto de Isabel he descuidado la escuela. Mis notas van en picada y tengo que enfocarme en recuperarlas. Son las dos de la mañana y estoy intentando concentrarme en mi libro de física. Los ojos se me cierran de sueño, creo que es mejor buscar mi libro de historia porque no soportaré una ecuación más sin quedarme dormida. Abro el bolso del colegio y lo primero que encuentro es el recetario de cupcakes que utilizamos Isa y yo hace unos meses. Le doy una ojeada y pienso que ese día fue divertido. Le diré a Isa que preparemos panecillos otra vez el fin de semana.

En este momento me llega la revelación.

Me llega como en las películas, donde todo se queda oscuro y solo una luz muy brillante ilumina al protagonista, solo que esta luz tiene los colores del arcoíris gay. Ahora lo sé. Estoy completamente enamorada de Isabel. Todo este tiempo he estado enamorada de ella. Enamorada de todo lo que tenía que ver con ella. Todo se hace claro ahora. Mi cuerpo se llena de adrenalina y la piel entera se me pone de gallina. Me miro en el espejo y digo en voz alta.

Estoy enamorada de Isabel.

La amo.

Amo a Isabel.

Y cada vez que lo digo vuelan mariposas en la habitación y siento que mi mundo por fin está bien. Ya no tengo miedo. No puedo explicar qué tipo de conexiones hizo mi cerebro en este momento o qué demonios tiene que ver un recetario de panecillos con mi amor por ella. Pero ahora lo comprendo todo. Amo a Isabel y no hay nada que pueda hacer para cambiar eso.

Quiero decírselo en este mismo momento. Le voy a enviar un mensaje a su teléfono y le contaré todo, el libro de física, el recetario, todo. Aunque seguramente a esta hora estará durmiendo. Pero bueno, tengo que ser precavida. Tal vez mañana no me sienta igual. Esperaré a mañana. No, mejor esperaré un par de días hasta estar completamente segura. Y si para el viernes sigo pensando que la amo entonces se lo diré, así sin tantas vueltas: Isabel, te amo.

♦ ♦ ♦

No sé para qué esperé estos dos días. Muero por decirle que la amo. Ya no me importa si me rechaza o si piensa que soy rara, lesbiana o idiota. Hasta donde sé ella está pasando por lo mismo que yo. La amo, lo sé y prometí que sería la primera en saberlo. Uno, dos, tres. Necesito coraje. “¡Venga, tú puedes!” me digo frente al espejo, con el teléfono en la mano y el mensaje “Hey! Tengo algo que contarte.” listo para ser enviado. Solo tengo que presionar SEND. Uno, dos, tres. Tiro puñetazos al aire, como boxeador que se prepara para la batalla. Me siento lista. Es ahora o nunca. SEND. Listo, ya está. Enviando… Enviado. No hay vuelta atrás.
Isa: ¿Qué pasa?
Valeria: Estoy completamente enamorada de ti. –Creo que me voy a infartar.
Isa: ¿Lo dices en serio?
Valeria: Sí. Lo digo en serio. Muy en serio. Aunque no sé qué signifique para nuestra amistad todo esto. Solo sé que te amo. –Moriré.

Me siento en la cama a esperar su respuesta por dos eternos minutos. Si se toma tanto tiempo es porque está pensando escribir algo que sabe que será grandioso para mí o tal vez la peor noticia de mi vida.
Isa: Yo también te amo.

¡Madre de Dios! ¡Bang! No, no. ¡Big Bang! Con esas palabras inicia mi nuevo universo. Tengo lágrimas en los ojos. Ya estaban las lágrimas listas para salir porque presentía su rechazo, pero ahora son lágrimas de felicidad. Tengo que contarle mi epifanía con el recetario de cupcakes.
Valeria: Me di cuenta hace dos noches.
Isa: Yo lo sé desde hace mucho tiempo.

¿Hace mucho tiempo? ¿Una semana o dos? ¿Por qué no me lo dijo antes como habíamos acordado? Me habría encantado saberlo.
Valeria: ¿Hace cuánto?
Isa: 19 de Octubre.

¿19 de octubre? ¿Hace cuatro meses y medio? ¿Desde entonces lo sabe? ¿Por qué demonios no me enteré?
Valeria: ¿Qué pasó el 19 de octubre?
Isa: Fue la tarde que hicimos panecillos en tu casa.

O sea. ¡El mismo día de los cupcakes! Seguimos intercambiando mensajes. La plática es cuidadosa. No nos queremos arriesgar, sobre todo porque no sabemos a dónde nos lleva esto. Ella tiene novio ¿Recuerdan? Coincidimos que el veto de los besos debía continuar hasta saber cuál sería el siguiente paso.
♦ ♦ ♦

14 de febrero. Día del amor. Esta mañana me envió un mensaje del tipo “Te amo, bla, bla, bla.” Las cursilerías típicas de este día. Digo, me encantó el mensaje, pero en este momento Isabel está con su novio y yo me siento fatal. Empiezo a sentirme como la clásica zorra que se mete en las relaciones de los demás y esta situación no me gusta para nada. El sábado hablaré con ella.

♦ ♦ ♦

Estamos viendo televisión acostadas en el sofá. He buscado la oportunidad para tratar el tema del novio pero no la he encontrado. Ok. Está bien. Oportunidades ha habido, es solo que no me atrevo. Giro el cuerpo en el sofá para quedar frente a ella. Nuestros labios quedan muy juntitos. Me muerdo los labios para contener las ganas de besarla. No quiero ser la metiche que se mete entre ella y su novio. Me besa. La beso.

-Me encantan tus labios. – dice, Isabel.

Tomo su rostro entre mis manos, rompo el beso y la separo un poco de mí. La miro directamente a los ojos.

-Te amo. – le dijo casi en un susurro.
-Yo también te amo. – me contesta casi automáticamente.

Tan simple como eso. Es la primera vez que lo decimos frente a frente. La sensación es increíble. Vuelven las mariposas que me hacen feliz. Ojalá nunca se vayan.

♦ ♦ ♦

Han pasado varios días desde que le dije por primera vez que la amaba. Las cosas van muy bien, pero a decir verdad no puedo superar cierto resentimiento por la relación que tiene con su novio. Ella se siente una mierda, me lo ha dicho. Pero tiene miedo de romperle el corazón. No entiendo por qué no puede terminar con él de una vez por todas. ¡Es lo correcto!

Los días en el colegio se han vuelto un martirio. Tengo que soportar verles sonrientes y tomados de la mano. Lo peor es que siento que en cualquier momento me dejará para estar con él. Me doy cuenta que ella no está totalmente cómoda con esto que está pasando. No por mí, sino porque soy mujer. La cuestión social le afecta. Cualquiera odia que le juzguen. Lo entiendo. Pero el amor es amor y no hay nada que puedas hacer contra eso. Además, según mis cálculos, ella sabía lo que sentía por mí antes de tener novio. ¿Por qué lo hizo, entonces? Pasan tantas cosas por mi mente que creo que me volveré loca. Es una tortura no saber lo que pasa por su mente.

Valeria: No puedo soportar que mientras estoy en casa pensando en ti, tú estás con él. Me matan sus estúpidas fotos en Facebook. Odio tener que ocultar lo que siento por ti. Odio competir con él. Me siento una mierda por meterme en medio de ustedes dos.

Me responde con abundantes disculpas y dice que es a mí a quien realmente ama, pero agrega que no sabe qué hacer con él. No lo quiere lastimar. Por sus palabras me doy cuenta que todo este tiempo he asumido que ella no lo quiere, cuando en realidad sí tiene sentimientos por él. Por él y por mí. Pensaba que de verdad no lo quería lastimar, pero en realidad no se atreve a tomar una decisión. Él o yo. Eso me rompe el corazón. No puedo parar de llorar.

Cuando me di cuenta que la amaba y ella confesó que también me amaba pensé que todo sería grandioso a partir de entonces. No me había dado cuenta que había un gran muro entre nosotras y me siento estúpida por no poder derribarlo.

Ahora tengo dos opciones: Dejarla en paz o luchar por ella. Soy una persona muy competitiva y no me voy a dar por vencida tan fácilmente. Al demonio. Al demonio eso de dejarla en paz. Al demonio su novio. La amo y no la voy a perder. Necesito un plan para hacerla entender que es conmigo con quien debe estar. Me paro frente al espejo, me seco las lágrimas, empiezo mi rutina para obtener coraje. Adopto posición de boxeo y digo, mientras tiro golpes al aire “Uno, dos, tres. Tú puedes. Va a ser tuya. Te va a amar a ti y no a la otra persona que tiene pene entre las piernas. Uno, dos, tres.” ¡Sí! Estoy lista para la guerra.

♦ ♦ ♦

¡Por fin es sábado e Isabel está aquí conmigo! Toda la semana le envié mensajitos llenos de miel y ternura (que a mí me parecen demasiado melosos, pero sé que le gustan). Además, el jueves le regalé el disco de Zoé porque sé que le encanta, pero incluí un poema escrito de mi propio puño y letra.

Confieso que me he propuesto una venganza terrible.
Te llevaré a museos, monumentos, restaurantes, cines y parques.
Besaré tus labios en cada lugar hermoso de esta ciudad
para que cada vez que regreses a ellos sientas mi presencia
como se siente el sabor a sangre en la boca.
Te escribiré mensajes, cartas y poemas de amor
que permanecerán eternamente en tu mente y en tu corazón.
Voy a destruirte de la manera más hermosa posible.
El día que finalmente me pierdas entenderás
por qué a los huracanes les ponen nombres de mujer.

Ayer por la noche recibí un mensaje de ella:

Isa: Voy a terminar con él.

¡Éxito! Mi plan está funcionando, aunque probablemente el poema no haya tenido nada que ver, pero tal vez la hizo reflexionar y no quiere perderme. Eso sí, me pidió que no la presione. Estoy tan feliz que por supuesto le dije que no lo haría. Estoy segura que lo hará pronto. El futuro luce genial.

♦ ♦ ♦

La televisión está encendida pero no la vemos. La beso y la acaricio. Quiero hacerla muy feliz. Recorro su cuerpo con mis labios y manos. Las cosas entre nosotras han ido avanzando poco a poco. Hemos pasado de los besos tiernos a las caricias, pero esta vez quiero hacer el amor con ella. Mi primera vez tiene que ser con ella, está decidido. Levanto su blusa y chupo sus pezones como si fueran cerezas dulces y frescas. No tengo experiencia, pero de algo servirá haber pasado la noche anterior viendo porno lésbico.

Me monto sobre ella y me quito la blusa. Quedo completamente desnuda de la cintura para arriba. Isa me mira con cara de qué haces pero no me detiene. Froto mis senos con los suyos al tiempo que lleno de besos su hermoso rostro. Ella no me toca ni me acaricia, simplemente se deja hacer. Está nerviosa, pero yo también. Mis labios besan su cuello y bajan nuevamente hasta sus senos. Son más pequeños que los míos pero muy firmes, blancos y con aureola color rosa. Los beso, lamo y mordisqueo a placer. Me doy cuenta que Isa tiene los ojos cerrados y se muerde los labios.

Desciendo hasta su cadera para esabrochar sus jeans. Me cuesta un poco de trabajo porque están muy ajustados, pero ella me ayuda. Levanta la cadera en el momento justo que tiro de ellos. Las bragas se las he dejado. Tienen una mancha de humedad que me fascina. Abre las piernas y beso alrededor de su pubis, sus piernas, su monte de venus, los costados de su vagina. El olor de su sexo es maravilloso.

Remuevo sus bragas porque ya estoy impaciente por comerla pero ella instintivamente cubre su entrepierna con las manos. Pienso que tal vez no quiere que continúe. Me tomo un momento. No abre los ojos ni dice nada. Meto la cabeza entre sus piernas y empiezo a lamer como borreguito sediento. Inmediatamente retira sus manos y me deja hacer. Gime, gime y gime hasta que su cuerpo empieza a temblar y presiona mi cabeza muy fuerte con las piernas.

Cuando termina su orgasmo tira de mis hombros para indicarme que me quite de ahí. Sigue con los ojos cerrados. Quizá siente vergüenza. Me acuesto sobre su cuerpo. La beso en los labios y le digo que la amo.

♦ ♦ ♦

Han pasado tres semanas desde que tuvimos sexo por primera vez. Lo hemos hecho ya varias veces desde entonces. Las películas ya no son tan entretenidas así que apagamos la tele y nos metemos a la cama temprano. Cada vez se desinhibe más. Ahora mueve las caderas o se frota el clítoris con la mano mientras yo como su vagina. ¡Me encanta hacerla sentir feliz! Se me pone la piel de gallina cuando llega al orgasmo. Lo juro. Eso sí, todavía no se desinhibe tanto como para devolverme las caricias o comerme la entrepierna, pero creo que es cuestión de tiempo.

Por otra parte, ella sigue con su novio. Al menos ya no sube fotos al Facebook con él. Eso es un avance, supongo. Aunque él sí sube fotos de sus salidas juntos. O sea, no hay avance. Le pregunté a Isa cuando tenía pensado terminar con él y tiene buenas excusas para no hacerlo (su cumpleaños, por ejemplo.). Estoy a punto de mandarlo todo a volar. Me siento usada y tonta.

♦ ♦ ♦

Mensaje de texto a las once de la noche.
Isa: Listo. Terminé con él.

Me siento extasiada. Culpable, pero extasiada. No sé qué responder. No puedo actuar feliz porque sé que ella está triste.
Valeria: ¡Gracias a Dios!

No más mensajes por esta noche.
♦ ♦ ♦

En el colegio algunos amigos comentan la ruptura. Unos aseguran que los vieron discutir. Dicen que él lloró. Actúo sorprendida y triste. “¡Eran la pareja ideal!”. Ya sé, ya sé, pobre chico. Pero ella no es para él y es mejor que hayan terminado ahora y no más tarde cuando él estuviera más enamorado. Me despido de los chicos. Necesito ir al baño. No voy a hacer pis ni a cagar. Me encierro en un cubículo, me aseguro que no haya nadie y cuando estoy sola hago el baile de la victoria.

♦ ♦ ♦

Sábado de películas con Isa. No está de buen humor. Seguro se siente culpable porque su ex está sufriendo. Siento su mirada. La miro. Algunas veces con eso ha bastado para iniciar un rico beso, pero ahora hay algo diferente en su mirada. Un largo silencio se ha instalado entre nosotras. Tengo miedo.

-¿Qué pasa? ¿Hay algo que quieras decirme? -, le pregunto.

Titubea, se toma tu tiempo, sonríe y dice:

-¿Quieres ser mi novia?

Casi se me sale el corazón. Tengo la sonrisa de oreja a oreja. Esperaba lo peor. Brinco hasta su regazo, la beso y siento que vuelan millones de mariposas que con sus alas acarician mi cuerpo y me ponen la piel de gallina.

-Pídemelo otra vez. -, le suplico.
-¿Quieres ser mi novia? -, me pregunta nuevamente con una sonrisa que ilumina toda la habitación.
-¡Por supuesto que sí! Sí, sí, sí y mil veces sí.
-Quise esperar un par de días. No quería que nuestro aniversario fuera el mismo día que terminé con él.

Siento que voy a explotar. Me acerco y la beso. Es la primera vez que la beso sin sentirme culpable, sin confusión, sin conflictos. Es el primer beso que no tiene más que amor, dulce y hermoso amor. Nos sentamos en silencio una junto a la otra. Acomoda su cabeza en mi hombro y yo puedo sentir su respiración en mi cuello y los latidos de su corazón. Todo será fácil y natural ahora. Ya no me la podrán quitar. Estoy hasta el tope de amor por ella. No hay otro amor que se le parezca, ni otro sentimiento igual al mío. A partir de ahora no apartaré mis labios de los suyos ni alejaré mis manos de su cuerpo.

♦ ♦ ♦

Sigue siendo un secreto. Pero es un secreto excitante. A veces estamos con amigos y descubro a Isa mirándome. No es una mirada simple, es una mirada cómplice. Yo, por mi parte aprovecho cualquier ocasión para acariciar su cabello, como algo natural, pero ella sabe que con esa caricia inocente le digo que la amo.

Algunos amigos hacen bromas sobre nosotras. Dicen que somos novias o que nos tocamos nuestras cosas y otras invenciones más extravagantes. Juegan, lo sé. Pero no nos importa. Esos comentarios los hacían desde antes porque desde que nos conocimos somos inseparables. Además, el amor no se puede ocultar y quizá se dan cuenta de que algo pasa entre nosotras. Ellos hacen esas bromas y nosotras sonreímos pero no les damos mucha bola, porque en el fondo sabemos que tenemos cola que nos pisen y no queremos que empiecen a indagar de más.

Ahora su papá la deja en mi casa antes de ir a clase de voleibol. Nos acostamos en mi cama, nos besamos y acariciamos hasta que ya es casi la hora de irnos. Algunas veces hemos faltado a las prácticas porque lo que estamos haciendo es demasiado bueno como para dejarlo. Isa ha empezado a jugar con mis senos y eso me encanta, pero no pasa de ahí. Aunque ya es un avance. Dice que es fan de mis tetas y asegura que le gustaría tenerlas del mismo tamaño. “Si las tuviera como tú no usaría sostén jamás, para que todas me las envidien”, dijo la última vez.

Al terminar la práctica de voleibol nos vamos al vestidor, junto con las demás chicas, y siempre que nos quedamos un momento solas lo aprovechamos para besarnos y tocarnos. El fin de semana pasado fuimos a una fiesta, pero estaba llena de chicos bobos con pláticas bobas, así que nos metimos a una habitación, nos tiramos en la cama y le hice piojito en el cabello hasta que nos quedamos dormidas. Al día siguiente en todo el colegio se rumoraba que nos habíamos encerrado a tener sexo. Nosotras solamente reímos.

Así es nuestra vida ahora.

♦ ♦ ♦

Estamos en mi casa tomadas de la mano mientras vemos una película.

-Un día de estos vamos a caminar por la calle tomadas de la mano. Ya no me importa lo que diga la gente. -, dijo Isabel.

Por fin saldremos del clóset. ¡Qué emoción!

♦ ♦ ♦

La gente habla y hace bromas a costa nuestra pero todo sigue igual. No hemos salido del clóset. Ni saldremos, creo. Algo pasa. Algo le molesta. Por un lado hemos hablado de nuestro futuro juntas. Ha dicho que le gustaría casarse conmigo. Hemos hablado de trabajar para hacernos de una casa o un apartamento donde podamos vivir. Hemos hecho incontables promesas de amor. Es más... ¡Hemos hablado de tener hijos!

Quizá sea algo que a todo el mundo le pasa cuando se trata del primer gran amor, o quizá todas las mujeres somos dadas a construir castillos en el cielo, no lo sé. Por el otro lado ella ha empezado a manifestar que se siente culpable por estar enamorada de una mujer. Tiene miedo de que su familia se entere. Miedo a que la traten diferente o de sentirse rara entre los demás. Ha llorado al pensar que podría perderlos a todos. Le digo que si alguien le deja de hablar por este amor que sentimos entonces no la quieren, pero ella parece no entenderlo. Creo que la religión y la homofobia persisten muy profundamente en su personalidad. Dice tonterías del tipo poder pasar toda una eternidad en el infierno por esto. Insiste en que su familia no la aceptaría. Eso me pone muy triste. Me rompe el corazón.

Como sea, hasta donde yo sé estamos locamente enamoradas.

♦ ♦ ♦

Terminó con su novio pero siguen siendo amigos. Solo pasaron una semana o dos sin hablar después del rompimiento. Ahora hablan seguido. Muy seguido. Isa me ha asegurado que no siente nada por él y que solo son amigos y yo estoy contenta con eso. O al menos trato de no hacer drama aunque a decir verdad sí me molesta. Está sentada junto a mí y en lugar de ver la película o comerme a besos está enviando mensajes de texto a su ex. Me está amargando la noche. Me hace sentir mal en el estómago. Me pongo de mal humor. Se da cuenta. Pregunta qué me pasa y la miro como si no fuera obvio que me irrita que se hable con el ex. Dice que si me molesta ya no le escribirá más, pero le digo que no porque no quiero ser la clásica chica celosa e inmadura y no quiero que pierda a sus amigos por mí.

-¿Y de qué tanto platican? -, le pregunto.
-Anda muy triste. Solo necesita alguien con quien hablar.
-¿Puedo leer la conversación? -, pregunto como si no fuera algo importante.

Duda un momento y me entrega el teléfono. Básicamente el chico está hecho mierda. Lleva semanas escribiéndole que no puede vivir sin ella, que la ama y que el tiempo que estuvieron juntos fue el mejor de su vida. En pocas palabras le ruega que vuelva con él y ella le da evasivas pero no lo rechaza.

Ahora sí estoy muy molesta. Aquí está ella, junto a mí, platicando con su ex de amor y del tiempo que pasaron juntos. Hablando de los mismos sentimientos que tengo yo por ella. Diciéndole las cosas que yo le digo. Empiezo a odiarlo y a sentirme frustrada con ella por seguir hablándole, aunque le haya dicho que no había problema, la verdad es que sí hay problema.

Tengo que calmarme y ser sensata. Ella está conmigo y eso es lo único que debería importarme. Soy feliz de tener a esta hermosísima mujer conmigo. La amo y no permitiré que esto arruine mi felicidad. Además, estoy segura que ella no lo ama. Ella me lo ha dicho. Debería sentirme culpable por dudar.

♦ ♦ ♦

Fin del ciclo escolar. Me entusiasma la idea de que pasaremos todo el tiempo juntas. He fantaseado con un verano lleno de amor a su lado. No nos separaremos ni un minuto. ¡Me preparo para vivir los mejores momentos de mi vida!

♦ ♦ ♦

Papá me consiguió un trabajo en el Mc Donald’s. Dice que no quiere verme sin nada que hacer. Yo solo quiero pasar los días junto a Isa, pero no tengo pretexto para negarme. Además, ganaré un poco de dinero y aprenderé una que otra cosa. Estos últimos días han sido geniales. Los experimentos en la cama van progresando y cada vez tengo más experiencia para hacerla llegar al orgasmo. Isa ya no es tan tímida como antes, ahora me pide (¿exige?) que le haga tal o cual cosa. Es verdad que antes me desesperaba un poco, porque si se lo hacía muy despacio no sentía nada y si, en cambio, se lo hacía muy rápido se le entumían sus partes y se ponía de malas. Pero poco a poco he ido perfeccionando la técnica y ya sé cómo hacerla llegar.

Por cierto, pasó algo curioso. Estaba metida dentro de ella… bueno dos de mis dedos entraban y salían de su vagina, mientras que con la lengua lamía su clítoris cuando de pronto expulsó un pequeño chisguete de líquido y luego otro más largo y fluido. Por instinto me separé y le pregunté “¿Me estás meando, pendeja?”, ella se cagó de risa y me dijo que no era pis. Me contó que empezó a sentir que un globito se le inflaba dentro y que llegó a ser tan grande que se rompió y de ahí salió ese líquido. Nos asustamos un poco, la verdad. Buscamos en internet y encontramos que a eso se le llama squirt, pero no hay una explicación concluyente de qué líquido es o de dónde viene, pero aseguran que eso pasa cuando una mujer logra un grado de excitación superior a lo normal y que las que lo consiguen son privilegiadas. Nunca antes había sido tan feliz. ¡Yo abrí ese manantial!

♦ ♦ ♦

Es mi día de descanso en el Mc Donalds. Hemos venido a visitar a unos amigos y todo iba bien, pero he noté que Isabel está evitando sentarse junto a mí. Fue a la cocina y la seguí para ver si le robaba un beso, pero inmediatamente regresó a la sala con los demás. ¿Pasa algo de lo que no me he enterado? No lo sé. Quizá no sea nada.

Me siento a su lado en el sofá e intento tomar su mano pero no me dejó. Supongo que sigue pensando que se verá raro tomarnos de la mano en público. No me preocupa. Poco a poco irá cediendo.

Al poco rato Isa me dice que es hora de irnos. Nos despedimos de los amigos y vamos caminando rumbo a su casa. Le pregunto por qué tanta prisa y dice que ha quedado de salir con unos amigos a las nueve. Aún son las siete, pero quiere llegar temprano para arreglarse. Me siento en la banca de un parque y ella, que siguió caminando, regresa para sentarse junto a mí. Mi cara nefasta es obvia. Me asegura que no pasa nada. Son unos amigos de su grupo de la iglesia que la han invitado a salir y no me lleva porque va con gente que no conozco. En realidad sí conozco a uno: su ex novio. ¡Sigue saliendo con él! Bueno, no con él, pero sí con un grupo de personas entre las que está él. Me siento herida, pero no la voy a forzar a invitarme. Caminamos hasta su casa, nos despedimos y sigo un camino gris y triste hasta mi casa.

♦ ♦ ♦

Son casi las nueve de la noche. Estoy leyendo un libro para tratar de no pensar en Isabel. Mi teléfono vibra. Es un mensaje de suyo. En la pantalla de notificación aparece parte del mensaje: “Amor, te amo con toda el alma…”.

Toda la noche he querido hablarle o enviarle un mensaje para decirle lo mismo. “Te amo, diviértete.” Pero no quiero que piense que soy entrometida cuando está con sus amigos. Abro el mensaje entusiasmada y lista para contestar “¡Yo te amo el doble que tú!”, pero el resto de su mensaje es un texto tan largo que parece un pergamino.

Isa: Amor, te amo con toda el alma, pero no puedo seguir haciendo esto…

No comprendo. Leo la frase tres veces. ¿A qué se refiere? ¿No seguir haciendo qué? Continúo leyendo y el corazón se me va rompiendo palabra por palabra. Básicamente me dice que no puede estar conmigo porque no puede estar con una chica y nunca podrá darme lo que yo quiero. Es demasiado para ella. Se ha dado cuenta quizá muy tarde, pero cree que lo honesto es decírmelo ahora.

Ni siquiera puedo llorar. Hay lágrimas, sí, pero no estoy hecha loca como se supone que debería de estar. Las lágrimas caen, pero me siento vacía… o más bien, no siento nada. ¿Estoy en shock? Prácticamente tengo que forzar las lágrimas.

Siguen llegando mensajes. Me suplica que no me aleje, que sigamos siendo amigas. Mi primer instinto es decirle que no, que no quiero volver a verla en lo que me queda de vida, pero reconozco que soy adicta a ella, cómo podría alejarla de mí. Espero que retome el sentido y se dé cuenta que esto es una locura. Después de otros tantos mensajes me pregunta si puede venir a verme. Le digo que sí.

Tengo que esperar un par de horas más porque aunque acaba de romper conmigo todavía tiene el compromiso con sus estúpidos amigos y su estúpido ex novio. Siento una mezcla de devastación, confusión y furia. Pienso en todo lo que le quiero decir cuando la vea. ¿Por qué me hace esto? No lo sé. Quizá lo mejor sea intentar tener una actitud tranquila para convencerla de que cambie de opinión. Aunque, en este momento creo que ya no hay nada que hacer.

Poco después de las once de la noche me avisa que ya llegó a su casa. Tomo el auto de mamá (sin permiso) y manejo hasta allá. Voy con precaución porque no tengo licencia, las manos me tiemblan y siento mucha ansiedad. Al llegar le envió un mensaje para avisarle que estoy frente a su casa. Se sube al auto e inmediatamente me abraza y empieza a llorar. No deja de decir “Lo siento, lo siento…”. No quiero llorar, trato te contenerme pero las lágrimas salen por sí solas. Estoy tranquila, pero llorando.

Manejo de regreso a mi casa. En el camino me ruega que no me aleje de ella, quiere que sigamos siendo amigas. Le aseguro que nunca la dejaré, pero me molesta que no deje de llorar. ¿Por qué está tan mal? ¿No es esto lo que quiere? Cuando llegamos vamos directo a mi habitación y entonces sí, me abraza y la abrazo, llora y lloro. Lloramos como si se hubiera muerto alguien que quieres mucho. Y entonces lo empiezo a comprender. Ya no será mía. Ya no se encantarán mis ojos en sus ojos… No, no. Eso es de Neruda y yo no soy cursi. Pero es verdad, ya no podré hacerla feliz. Ya no existirá la vida que planeamos juntas. La boda, la casa, la familia, nuestra bebé Dani… ya nunca serán realidad. Eso es lo peor: Darme cuenta que todos mis sueños con ella han muerto. Ella los mató.

Me siento estúpida por haberme involucrado tan profundamente con alguien en tan poco tiempo. Por haberme dejado llevar, por haberme entregado completamente en esta relación que al final ha consumido mi mundo entero. Y, lo peor… la persona que me está consolando es la misma que lo destruyó todo. Pero no tengo otra opción. Esto ha sido un secreto exclusivo de Isabel y mío. Nadie más lo sabe. ¿A los brazos de quién puedo ir a llorar?

♦ ♦ ♦

Han pasado dos meses desde que rompimos aunque no hemos dejado de vernos desde entonces. Ella dijo que me daría todo el espacio que quisiera, pero no soy tonta y sé que necesito tenerla cerca. Seguimos muy unidas en el colegio y los fines de semana se queda en casa conmigo, como siempre. Los besos ahora son en la mejilla, como al principio. Me mata esta situación pero es mejor esto que nada.

He llorado mucho. Al principio lloraba todo el tiempo, pero cada vez me siento mejor. Eso sí, no ha pasado un solo día sin que fantasee con sus besos o sus palabras de amor. Ok. Ok. Voy a ser honesta. Poco después de que terminamos la besé y le hice el amor un par de veces, porque sentía que ella me provocaba y era lo que quería. De que lo disfrutó no tengo duda, pero desde entonces he esperado que ella tome la iniciativa y nada ha pasado. Me ha dicho que no quiere darme falsas esperanzas y aunque le aseguro que lo hago porque me gusta hacerla feliz, ella insiste en que seguir con eso me hará más daño.

Además, tengo que decirlo, aunque me duela: Siempre soy yo la que le da placer, ella solo acaricia mis senos y los besa, pero no hace mucho más y eso me parece un poco egoísta de su parte. Creo que le da un poco de vergüenza. Cuando seamos pareja otra vez se lo diré. Con un poco de práctica se pueden lograr maravillas y yo, que ya sé un poco más, la puedo guiar.

Continuará...