sábado, 23 de agosto de 2014

Quiero bañarte de vida

Soy veracruzana. De ahí, del meritito Golfo de México. Me encantan el agua del mar y el calor. El calor beneficia a las plantas y a los bichitos que viven de ellas y después alimentan a otros bichos más grandes que se comen las plantas y los bichitos. Así empieza toda la biosfera que nos da la vida.

Adoramos dioses que nunca existieron pero nos olvidamos del astro maestro. El sol que crea que la vida, la cuida y la protege. Te quita la gripe horrible que te parte los huesos y da catarro, pero sobre todo, te quita la depresión, porque nadie puede estar triste en un día verde y soleado.

Es un Dios que no se anda con amigüedades. Te dice quién eres y qué haces aquí. Si no lo sabes es porque no le has escuchado, ni sentido. Si quieres saberlo tienes que pararte frente a él, esperar hasta que te ilumine con toda su inmensidad y entonces sí, pregúntale a grito pelón quién soy, qué hago aquí. No le preguntes si tu marido te es infiel, si tu novio te quiere y se casará contigo, cuantos hijos tendrás o hasta cuando vivirás. Eso no lo sabe, ni le interesa.

Un día soleado es como un beso en la mañana, como un buenos días mi cielo, levántate. Te amo. Estoy aquí afuera, esperándote. Quiero bañarte de vida. Un día nublado es nostágico, pleno de lo que pudo ser, de dónde estarías, de ojalás, de hubiera hecho esto o aquello, de niños tristes y tristes lágrimas.

Cuando me quejo del frío los chilangos me dicen abrígate y de a poco en poco te acostumbrararás. No quiero acostumbrarme a morir de a poco en poco todos los días.