lunes, 18 de agosto de 2014

Estás dando vueltas en mi cabeza ahora mismo

Hace unas semanas me contactó por Facebook una compañera de los tiempos del colegio. La conocí cuando teníamos unos 15 o 16 años. Ella era flaquita, tranquila y algo tímida. En cambio yo era muy rebelde y siempre andaba metida en problemas, así que no era muy mi onda.

Estuvimos chateando varios días. Hablamos de los viejos tiempos y de amigos en común. Cuando me preguntó por qué no tenía novio le confesé que los chicos no eran lo mío. Se sorprendió un poco, pero en realidad creo que ya lo sabía.

Ella dijo que era hetero, que no le había ido muy bien con los hombres pero no por eso dejaban de gustarle. La plática continuó y de tanto insistir al final admitió que alguna vez le había pasado por la cabeza la idea de experimentar con otra chica.

Mientras platicábamos revisé sus fotos del Face y me quedé de a seis. De aquella flaca desnutrida del colegio no quedaba nada... ¡Se había convertido en un verdadero bombón! Se lo dije y contestó que yo le parecía muy linda, también. Quise tentar un poco el agua y le solté algunas frases en tono de broma, del tipo "¡Estás muy ensabanable!", pero sólo se reía y no me daba mucha bola, así que no seguí machacando el asunto. Le conté que el fin de semana iría a Veracruz y le dije que sería divertido ir a tomar un café juntas. Aceptó.

Ayer la vi por primera vez después de tanto tiempo. Fuimos al café. Tuvimos una plática muy entretenida. Como era domingo cerraron el café temprano y a mí todavía me quedaban unas cuatro horas para tomar el bus de regreso al DF, así que fuimos a su casa a hacer tiempo. Ahí, en la cocina de su casa aproveché la oportunidad y la besé. Fue increíble porque me recordó cuanto me gusta besar y que me besen, pero besar mucho y con ansiedad mordelona. Sentir el sabor de su boca, su respiración en mis oídos y la caricia de sus labios en mi piel.

Nos metimos a su recámara y estuvimos besándonos y acariciando nuestros cuerpos un buen rato. Me hubiera gustado ser un pulpo para tocarla con mis ocho tentáculos. Lo mejor fue cuando se metió entre mis piernas y sorprendentemente me dio el mejor oral que he sentido en toda mi vida. Tuve que detenerla para preguntarle si había sido honesta con eso de no haber estado con una chica antes y su respuesta me puso a volar: "¡Llevo años esperando para hacer esto contigo!". Demonios, eso es lo más caliente y hermoso que me han dicho en la vida.

Cuando me di cuenta de la hora tuvimos que salir a toda prisa rumbo a la estación porque me iba a dejar el bus. En el camino le pregunté a qué se refería con eso de que llevaba años pensando en mí, pero dijo que le daba un poco de vergüenza hablar de eso. Me despedí con un beso en la mejilla porque había gente alrededor, pero me aseguré que el beso fuera muy cerca de sus labios y la hice prometer que me visitaría pronto en el DF. Estando en la carretera recibí un mensaje suyo en el celular. "Estás dando vueltas en mi cabeza ahora mismo."