martes, 8 de abril de 2014

El último bus

Tarde en la noche. Espero el último bus de regreso a casa. Llega un señor a la parada. Se sienta junto a mí. Pasa de los sesenta años. Por el rabillo del ojo me doy cuenta que me está hablando. Me quito los audífonos. Me saluda otra vez. Conversamos del tiempo, la tecnología, los aparatos de música modernos y otras cosas. La plática deriva en cuestiones personales. Me cuenta que es viudo desde hace algún tiempo. No tiene hijos y se siente muy solo. Es un poco excéntrico. Cada vez que me mira siento que quiere penetrarme hasta el alma, pero en realidad parece inofensivo. La falda me cubre hasta las rodillas, justo donde tengo un raspón. Pregunta qué me pasó. Le digo que no es nada, solo un raspón que me hice en el deportivo. El viejo comenta que es una pena que no cuide mi piel tan linda. Sonrío incómoda. Sonríe también con dientes manchados de tabaco. Dice que le encantaría ver el resto de mis piernas. Me quedo callada y busco en la calle señales de mi bus. Nada. La conversación va de mal en peor. Empieza a hablar de sexo. Intento ignorar sus insinuaciones y hablo de otras cosas, pero él no se da por enterado. Tomo mi teléfono, lo activo y pretendo que hablo con un amigo. Pone su mano en la banca, muy cerca de la mía. Su dedo meñíque me acaricia. Retiro mi mano y lo miro con temor. Sonriendo con amabilidad, como si estuviera jugando, dice "De ti depende si lo haces fácil o difícil.". Me toma de la muñeca. Forcejeamos. Llega el bus que va hacia el centro. Me queda al otro lado de la ciudad pero la situación no está para ponerse chula. Intento safarme y me aprieta muy fuerte, lastimándome. Pateo su espinilla y cuando me suelta me trepo corriendo al bus que va vacío. Me siento cerca del chofer para que me ayude por si el viejo entra también. Por la ventana lo veo. Se ha quedado ahí. Me mira sonriendo mientras se soba la pierna. El autobus avanza de prisa por las calles vacías. Mi cuerpo tiembla de miedo. El chofer me mira por el espejo. Pregunta si estoy bien. Le digo que sí. ¿Qué te pasó en la rodilla? Una niña bonita como tú no debería...