sábado, 28 de septiembre de 2013

Estoy sola

Son mis días de adolescente rebelde. Sábado. Llego a casa como a media noche. No estoy en mis cien. Me encierro en mi habitación. Pijama y a la cama. Suena el teléfono. Es una amiga. Contesto. Ella está en el antro y no me escucha. En lugar de decirme ven o qué se yo me pregunta con quien estoy. Le digo que estoy sola. No me oye. Pregunta de nuevo con quien estoy. ¡Sola!. ¿Con quien? ¡¡¡Estoy solaaa... Estoy sola!!! La música no la deja escucharme y sigue preguntando con quien estoy. Le grito. ¡¡¡¡Estoy solaaa... Estoy sooolaaa... Chingadamadre... Estoy soooooollllllaaaaaaaaaa!!!! A las mil me entiende y dice vente para acá. Obvio, me vestí de nuevo y me fui con ella como hasta como las siete de la mañana. Al día siguiente me despierto tardísimo muriendo de sed. Tengo resaca. Voy en calzones a la cocina de la casa. En la sala me encuentro a mi mamá, a mi papá, a mi hermano y al padre Castro. Mamá me pide que me siente. Tienen cara de que alguien se murió. Temo lo peor. Con lágrimas en los ojos me dice mi mamá: Hija, queremos que sepas que no estás sola. Tienes a Dios y a tu familia...