martes, 16 de julio de 2013

El anuncio

Puse ese anuncio en el sitio de contactos porque estaba aburrida y llevaba un tiempo deseando vivir algo emocionante. Había pasado toda la tarde viendo fotos y anuncios de otras personas y sin pensarlo mucho publiqué un breve texto donde me describía y solicitaba un encuentro casual e inolvidable con un hombre.
"He estado sola desde hace un tiempo. Sé que no es posible sustituir en una noche la intimidad alcanzada en una relación de largo plazo, pero esta falta de contacto físico me está volviendo loca. Soy una chica joven, esbelta, sana y simpática en busca de un caballero para pasar un momento inolvidable. Me gustaría que nos encontráramos en algún lugar público (posiblemente para tomar una copa, o tal vez un helado), llegar a conocernos un poco, y si sentimos algo de química ir a mi casa o a la tuya a pasar la noche desnudos en la cama. Voy a mimarte mucho. No tengo límites. No quiero compromisos ni ataduras o relaciones complicadas. Sólo quiero sacarle algo positivo a esta soledad. Mi foto a cambio de la tuya."
Recibí algunas respuestas y me puse en contacto con un señor de cuarenta años que con honestidad me había dicho que era casado pero que también buscaba un tirón de adrenalina en su vida. Intercambiamos fotos, hablamos por teléfono y empezamos a planear una cita.
Una semana después llegué al apartamento un poco tomada. Estaba tumbada en la cama cuando me acordé de él. Le llamé y le di mi dirección. Bebimos un poco de vodka y fumamos algo de hierba mientras veíamos una película en la sala. Como era algo tímido decidí tomar la iniciativa. Me monté sobre su regazo y nos besamos un rato. Luego lo arrastré hasta la recamara.
Se fue poco antes de que empezara a amanecer y por el sueño apenas pude decirle adiós. Desperté al mediodía y encontré un par de mensajes de él en mi teléfono avisando que había llegado bien y que no había tenido problemas con su mujer. En otro mensaje me decía que se lo había pasado genial y que nunca pensó conocer a alguien como yo.
Para mí el asunto estaba terminado, así que no le contesté. Envió un par de mensajes más preguntando si me podía ver esa noche y le contesté que tenía otros planes y que en realidad lo que había pasado era cosa de una sola vez. Mandó algunos mensajes más intentando convencerme y como no recibía respuesta llamó un par de veces pero tampoco le contesté. Dejó de insistir y pensé que había entendido la situación.
Dos semanas después lo encontré sentado afuera de mi apartamento, con la ropa sucia, barba de varios días y un “Toda la vida, todos los días, he soñado con conocer una mujer como tú y ahora que te encontré tienes que saber que estoy loco por ti.”